El ministerio del Interior considera a todas luces «insuficiente» el anuncio de ETA de un alto el fuego, que ni es permanente ni sometido a una hipotética verificación internacional. A las Fuerzas de Seguridad no les ha cogido por sorpresa esta maniobra de la banda y la enmarcan en la necesidad que tienen los herederos de «Txeroki» de tomar oxígeno y, además, sacudirse las presiones de una Batasuna envalentonada por la propia debilidad de «los militares» y de los «mediadores internacionales» que hace ya casi seis meses le emplazaron a un parón de su actividad terrorista.
En todo caso, sorprende que el anuncio de la organización criminal ni siquiera responde a las propias peticiones formuladas hace apenas unos días por la denominada «izquierda abertzale» que, en su estrategia conjunta con EA, le reclamó un alto el fuego permanente y verificable internacionalmente. Y no satisface a los Otegi y compañía por mucho que, para salir del paso, hayan valorado en términos elogiosos la respuesta de la banda.
El comunicado difundido a través de la BBC por los tres encapuchados ni tan siquiera precisa desde cuándo está vigente el supuesto alto el fuego ni si tiene fecha de caducidad, a diferencia de ocasiones anteriores. Pero los datos objetivos en poder de las Fuerzas de Seguridad sí dejan claro que ETA tenía planes para atentar durante el primer semestre de este año coincidiendo con la presidencia española de la Unión Europea. Por ello intentó crear una sólida infraestructura en Portugal. Y también conocen que cuando la Policía francesa capturó el pasado mes de marzo al cabecilla Karrera Sarobe, irrumpió en una reunión de máxima seguridad en la que estudiaban iniciar una fuerte ofensiva para presionar al Gobierno y forzarle a una negociación. Así que todo apunta a que además de intentar sacudirse la presión de Batasuna y los mediadores internacionales, con este anuncio ETA intenta camuflar, bajo un supuesto gesto negociador, su debilidad operativa. Más de lo mismo.




