A los 46 años y con diecisiete títulos europeos a la espalda es difícil seguir encontrando motivos para competir. Para levantarse temprano cada mañana, ir al gimnasio y a la cancha de prácticas y pasarse fuera de casa más de medio año. Pero Miguel Ángel Jiménez tiene una espoleta particular para estimularse: la Ryder Cup.
La cita bienal entre Europa y los Estados Unidos va a contar por quinta vez con su presencia. En la primera fue vicecapitán de Seve Ballesteros y otras tres, miembro importante del equipo. Su balance en el torneo no es que sea excesivamente brillante (sólo ha ganado dos de los doce puntos disputados) pero el buen ambiente que genera al grupo le hacen parte imprescindible del mismo. Por eso fue un alivio para Colin Montgomerie que el de Churriana se clasificara por sus propios medios para la edición de este año.
La cercanía de la Ryder encendió una mecha que ahora parece imposible de apagar. En 2010 ha logrado dos victorias y, con 46 años, es el jugador en activo con victorias a mayor edad. Pero lo mejor es la racha de los dos últimos meses. Justo cuando más presión tenía. En las últimas semanas se ha puesto las pilas y ha sacado lo mejor de sí mismo. Como no terminó de carburar en la parte crucial del verano, le costó tener que sufrir hasta el final. En el «British», el Bridgestone y el Open USA tuvo jornadas brillantes para luego desinflarse al final. Pero fue volver al Viejo Continente y pegar un giro de 180 grados.
Aunque el cuerpo y la mente le pedían un descanso (en esos momentos sólo pensaba en la boda de su sobrino de finales de agosto), jugó en la República Checa por un evidente compromiso: era el diseñador del campo. Y acabó en una magnífica séptima plaza que le hizo replantearse las cosas. Como otro top-10 en Escocia le daría la plaza automática en la escuadra europea, se apuntó sobre la marcha y se disculpó con el chico. Nuevo acierto: acabó tercero, con el objetivo cumplido y con la moral por las nubes.
Así que esta semana era para disfrutar, como está haciendo en Suiza. Una estratosférica tarjeta de 61 golpes el viernes le aupó a un liderato que ya no ha abandonado (-18). Hoy afronta el desenlace con cuatro golpes de ventaja sobre Edoardo Molinari, otro enrachado por mor de la convocatoria.El aroma a Ryder Cup.





