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Vicente Del Bosque: «No nos gusta la autocomplacencia»

La selección española sigue asombrando a aficionados, rivales y críticos. Es la referencia para los equipos que pretenden crecer e imitar

Día 05/09/2010
La selección está a punto de embarcar rumbo a Buenos Aires, donde se enfrentará a Argentina en el Monumental de River Plate con tres puntos en el casillero después derrotar a Liechtenstein. Uno de los mejores partidos que se pueden organizar en estos momentos. Un aliciente para seleccionadores y jugadores. España es el rival a superar en el planeta fútbol. Y el número uno a nivel mundial, Leo Messi, quiere sacarse la espina de la última Copa del Mundo con un triunfo ante el mejor. Vicente del Bosque atiende a ABC antes de subirse al avión, donde aguardan trece horas de vuelo.
—Después de tanto fasto, ¿ha tenido tiempo para detenerse un minuto y pensar en lo que hicieron en el Mundial?
—Es difícil abstraerse de lo que ha ocurrido en las últimas semanas alrededor del equipo. Todo el mundo se ha sentido identificado con este triunfo. Desde la familia del fútbol hasta la gente de la calle. Al fútbol español le hacía falta un triunfo así. Se ha mitigado el dolor de la participación de otras selecciones en pasadas ediciones que debieron tener mejor suerte y el aficionado se ha visto identificado con un equipo, una idea y unos jugadores.
—¿Ha tenido la ocasión de repasar imágenes y reportajes del triunfo?
—Sí. Ha sido todo muy intenso. Desde lo que ocurrió en Sudáfrica hasta el recibimiento de la gente en España. Todo increíble y lleno de cariño.
—¿Con qué se queda?
—Con la felicidad de las personas. Hay una frase que se me ha quedado grabada. La gente por la calle te para y te da las gracias por haberles hecho feliz por ganar el Mundial. ¡Te dan las gracias! ¡Madre mía, qué satisfacción más grande ver al aficionado así!
—¿La foto más llamativa que recuerda?
—Las felicitaciones de La Reina y de los Príncipes y del presidente del Gobierno. El cariño en general.
—¿Y la que borraría?
—Algunos gestos míos en el banquillo. No me veía reflejado. Y no me gustaba. Mal, muy mal. Para borrar.
—Especifique.
—Nada importante, son cosas mías.
—Confiese ahora cómo vivió la derrota ante Suiza del primer partido.
—¡Ufffff! Fue inesperado. Pero el equipo se portó fenomenal en los días siguientes. Se formó una piña espectacular. No hubo fisuras en el grupo y todo el mundo mostró una madurez que sirvió para seguir adelante. Pero eso es ya pasado. No podemos vivir de un título. Hay que pensar en el futuro.
—Mirando al futuro, ¿dónde está el techo de esta selección?
—No hay que buscar un techo. Sabemos que ahora no podemos ganar títulos mayores porque somos los vigentes campeones de Europa y del Mundo. Nuestra meta está en continuar en la misma línea. En mantener la humildad, la naturalidad y el entusiasmo.
—No he visto que los jugadores hayan sacado pecho ni miren a nadie por encima del hombro.
—En absoluto. No es su perfil. Son buenos chavales. Están bien compenetrados y no han perdido los valores. No nos gusta la autocomplacencia.
—¿Se puede mejorar esta selección?
—Siempre. No está todo hecho. Hay que ajustar cosas para ser mejor. Si un delantero no presiona correctamente puede condicionar el resto del funcionamiento defensivo del equipo. Si un central no achica bien puede dejar vendido al resto... No podemos descuidar ningún detalle porque por ahí se puede escapar un resultado. Sólo hay que mirar los resultados del Mundial. Ganamos la mayoría de los partidos por un gol de diferencia.
—Tampoco fue justo unos resultados tan cortos.
—Es cierto, pero nosotros debemos saber que la confianza te lleva a casa. Y por eso hay que apretar los dientes y seguir progresando.
—Saben que ahora son el rival a estudiar y a batir.
—España es una referencia y cada selección quiere derrotarnos. Es normal, pero en esta selección nadie olvida sus obligaciones.
—Como en el amistoso ante México.
—Es el mejor ejemplo. Fue un partido incómodo para todo el mundo y la respuesta de los jugadores fue ejemplar. Puyol jugó medio tiempo; Busquest se tragó una hora; Xavi entró en la recta final. Fue encomiable como el equipo buscó el empate hasta el final.
—Quizás por evitar esa posible relajación puso el equipo de gala ante Liechtenstein.
—Siempre es complicado arrancar un campeonato por muy débil que parezca el contrario. Es un mensaje para todo el mundo. Hay que mantener viva la motivación ante rivales grandes y ante los pequeños.
—Pues no se relajaron nada.
-Me gustó mucho la actitud que tuvo el equipo. Entró enseguida en el partido y estuvo buscando un resultado mejor hasta el último minuto pese a que ganábamos cuatro a cero. Lo bueno fue que hubo mucha intensidad y no demasiado desgaste.
—El objetivo es claro, acabar primeros de grupo.
—Es nuestra obligación. Y no será sencillo mantener el nivel. Hicimos pleno en la fase de clasificación para el Mundial y luego sólo perdimos uno de los siete partidos en Sudáfrica. No es sencillo hacer esos números.
—¿Está tranquilo con los jugadores?
—Totalmente. Es una selección muy joven, pero que están muy bien guiados por los que están cercanos a los treinta años. Aquí hay jugadores que van a pasar de los cien partidos a una edad muy temprana. Sergio Ramos lleva casi 70 y sólo tiene 24 años. Cesc lleva casi 60 con 23 años. Fernando Torres más de 80 con 26. Es una barbaridad, pero se lo han ganado.
—Hablando de Torres. ¿Le ocurre algo?
—Nada. No hay ningún problema. En el Mundial acabó de suplente pero fue titular en muchos partidos. Él venía de una lesión y le faltaba algo de ritmo. Esa es la realidad. Cuando supere el proceso de puesta a punto será el de antes. Los dos goles ante Liechtenstein le van a venir muy bien. También tuvo muy buena movilidad ante un equipo que se cerró mucho.
—Ahora Argentina. Uno de los mejores duelos.
—Y hay ganas. Es un partido atractivo para todos.
—¿También usted?
—Por supuesto. Me hubiera gustado estar en el campo como jugador, pero me toca hacerlo desde el banco. También tiene su aliciente. Sólo hay que mirar la lista de delanteros. Milito, Messi, Higuaín, Agüero, Di María, Tévez... Y tendrán ganas de hacer un buen partido después del Mundial.
—Será difícil.
—Mucho. Por nuestra forma de jugar. Nos van a permitir dos pases seguidos porque al tercero te levantan del suelo. Son guerreros y viven el fútbol con mucho entusiasmo.
—España también está acostumbrada a jugar estos partidos.
—También. Nuestra obligación es demostrar que somos los campeones del mundo. Y los jugadores son conscientes. Será un partido para disfrutar.
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