El regreso de Celestino Corbacho a la política catalana tiene diversas lecturas, entre ellas la posibilidad de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, esté preparando el relevo de José Montilla al frente del PSC en el supuesto de que éste no revalide la presidencia de la Generalitat o se produzca un fracaso electoral, tal como apuntan las últimas encuestas de intención de voto.
EFE
Celestino Corbacho
En efecto, la imagen de líder del PSC atraviesa por uno de sus peores momentos, incluso a nivel interno. Esa línea descendente cayó en picado tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, a la que Montilla reaccionó con una virulencia que no agradó al PSOE y que tampoco satisfizo al sector más catalanista del PSC, que a partir de ese momento y con el argumento de que el dirigente socialista no había sido capaz de plantar cara a Ferraz, comenzó a desertar del partido. Ya lo ha hecho el consejero de Economía, Antoni Castells, quien formó tándem con Montilla en los comicios de 2006 y que ha anunciado que no irá en las listas, mientras amaga con la creación de un nuevo partido. El consejerol de Educación, Ernest Maragall, podría seguir el mismo camino.
El recorte del texto catalán fue recibido con disimulada satisfacción por el PSOE, ya que de esta manera se establecía un límite a la reivindicación identitaria que tanto molesta a algunos barones del partido y que podría estar detrás de ese descenso de votos que arrojan los sondeos prelectorales. El retorno de Corbacho, identificado con el sector socialista más español —hace años intentó crear un PSOE catalán, lo que levantó ampollas en el partido—, pretende tener un efecto a corto plazo consistente en ampliar o retener al electorado del Bajo Llobregat, tradicional feudo socialista, donde el PP ha puesto sus ojos para estas elecciones. De hecho, el ministro ya ha comenzado a hacer campaña en esta comarca, pues mañana inaugurará un campo de fútbol en la localidad de Sant Hipólit de Voltregá, el lunes asistirá al simbólico derribo del antiguo ambulatorio de la Seguridad Social de Hopitalet de Llobregat —donde fue alcalde durante 14 años—, y ayer inauguró un polideportivo en Sabadell.
No se descarta que asista a los actos institucionales de la Diada de Cataluña que se celebrarán el 11 de septiembre. Hay daños colaterales en esa inclusión de Corbacho en las listas a petición de las agrupaciones de L'Hospitalet, pues el diputado David Pérez, quien hasta ahora había encabezado esa candidatura, quedará relegado a puestos más bajos. Pérez se ha significado mucho en su defensa de las corridas de toros, prohibidas en Cataluña desde julio, mientras el PSC optó por dar libertad de voto a sus diputados.
Deterioro de imagen
Pero también puede haber efectos a largo plazo consistentes en sustituir a Montilla como presidenciable si éste pierde las elecciones. Para algunos dirigentes socialistas, el actual primer secretario del PSC ya está amortizado y su imagen muy deteriorada debido a la crisis económica, el peaje pagado a sus socios de ERC y su deriva nacionalista. Corbacho, aseguran algunas fuentes, podría dar un nuevo giro al partido y cerrar uno de los muchos frentes que tiene abiertos el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el territorial.
Se da la curiosa circunstancia de que Corbacho aspiraba a ser ministro de Administración Territorial cuando Zapatero le llamó en 2008 para formar parte de su gabinete, por lo que se quedó muy decepcionado cuando, finalmente, le fue adjudicada la cartera de Trabajo e Inmigración, dos ámbitos durísimos con los que ha parado los golpes al presidente español. Hay que tener en cuenta que, como alcalde y como presidente de la Diputación de Barcelona, el poder de Corbacho era casi absoluto, mientras que en el Ministerio estaba sometido a las veleidades económicas de Zapatero.
En la pasada primavera, Celestino Corbacho ya comentó en círculos reducidos que deseaba regresar a Cataluña y este verano, mantuvo dos almuerzos con Montilla en los que le comunicó su deseo. Nunca ha habido sintonía personal entre Corbacho y Montilla, por lo que esa posible sustitución podría ser un proceso bastante cruento.
De momento, el PSC calibra el impacto que Corbacho puede tener en su inclusión, más o menos forzada, en las listas. Para CiU y PP no hay duda de que los socialistas apuestan por el caballo perdedor, pues se trata del «ministro del paro»—Cataluña lidera las cifras de desempleo en España— y así lo piensan repetir en esta larguísima precampaña, a expensas aún de que José Montilla convoque los comicios. Eso ocurrirá el próximo martes.




