| 2ª ronda | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
|---|---|---|---|---|---|
| R. Nadal | 6 | 7 | 7 | ||
| D. Istomin | 2 | 6 | 5 |
Fáciles se le presentaban las cosas a Rafael Nadal al principio del encuentro. El número 1 del circuito contra el número 39. Y así fue, en la primera manga.
Nadal arrinconó a su rival, Denis Istomin, en la línea de fondo durante todo el primer set. Y a una distancia de dos metros lejos de la pista, poco puedes hacer para conseguir amenazar al contrincante. El manacorense jugó con ganas, con alegría y muy centrado, despachando los juegos con gran facilidad. Golpes secos, duros, pero, sobre todo, hirientes para un rival que solo podía responder con buenos saques y confiar en que el resto de Nadal no fuera mucho más agresivo que el propio servicio. El español se encontraba seguro a fondo de pista y seguro en la red, solo el revés continuó dándole algún problema. Pero nada que una derecha o un saque directo no puedieran arreglar.
El segundo set ya fue otro partido. Istomin se creció y comenzó a poner en marcha su juego. Ninguno de los dos cedió su saque por lo que todo se decidió en la muerte súbita. Se vieron los mejores puntos del encuentro, con peloteos larguísimos desde fondo de pista y resoluciones que caían de uno y otro lado. En un tie break de infarto, que puso al público neoyorquino en pie, Nadal remontó de un 5-1 abajo para llevarse, con garra y un poco de esa suerte reservada para los campeones, la segunda manga por 7-6 (4).
El tercer y, a la postre, definitivo set comenzó igual que el segundo. Con un juego de gran nivel de los dos tenistas que conservaban su saque para evitar darle alas al contrario. Istomin se valió de su potente servicio, mientras Nadal se cubría por momentos el revés para mostrar la mejor versión de su derecha. Ninguno de los dos dio su brazo a torcer hasta el 5-5.
El uzbeco acusó el esfuerzo y cedió ante el acoso y el empuje del español que hizo lo que tenía que hacer para sacudirse de encima a un rival pegajoso, constante y peligroso que le plantó cara y consiguió arrancar los mayores aplausos de los espectadores por su constancia y su tenacidad en devolver todos y cada uno de los golpes del español. Un partido vibrante, con un Nadal cogiendo confianza en sí mismo y en su revés y que ya está en la siguiente ronda.



