Paso de gigante en todos lo sentidos. Ganamos a un rival complicado en el momento más complicado. Grecia se conjuró para evitarnos a toda costa y ha tenido la recompensa que se merecía, perdiendo un partido en el que España, a pesar de no estar a la altura en el campeonato hasta ahora, siempre miró hacia delante con ambición.
Llull, Raúl y Vázquez, definitivos
Los suplentes marcaron la diferencia en momentos complicados. Recuperaron parciales peligrosos de Grecia en el primero y en el tercer cuarto, devolviendo la confianza al equipo. Llull, Raúl y Fran Vázquez desatascaron el mal juego de los titulares por momentos, asumiendo la responsabilidad con efectividad.
Control del partido
Hubo alternancias en el marcador, con parciales importantes que al final no fueron definitivos. Los dos equipos mostraron carácter para recomponerse y llegaron al último cuarto prácticamente empatados (52-51). Pero donde simplemente se impuso la mayor calidad de España, que cuenta con más recursos y un juego más equilibrado.
Por fin superior en el último cuarto
En el cuarto decisivo, nuestro equipo se hizo dueño del partido, apareciendo entonces Navarro y Rudy, que sentenciaron, dando ese punto más de compromiso y efectividad que siempre se les pide a las estrellas en los momentos clave.
Apuntes
El rebote defensivo sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Los griegos vivieron más de la cuenta gracias a ello. Rudy tardó en aparecer. Bien por Scariolo, que nunca dejó de apostar por él.



