Ni el Gobierno ni los expertos observan novedad en la enésima «hoja de ruta» que una Batasuna desesperada ha transmitido a otras fuerzas independentistas vascas con el objetivo de forzar en enésimo «proceso de paz». En todo caso, confirma la integración por absorción de EA en la «izquierda abertzale» y su acatamiento a la propuesta de Alsasua.
La nueva intentona de Batasuna para poder presentarse a las elecciones municipales es «un alto el fuego permanente» de ETA «bajo verificación internacional»; nada nuevo. Una mesa de negociación en la que participen «todas» las fuerzas políticas vascas; más de lo mismo. La derogación de la Ley de partidos y, por tanto, la puerta abierta para su regreso a la legalidad; fotocopia del último «proceso de paz». Fin del «castigo» a los presos; lo de siempre. Un plan para la «reparación» de todas las víctimas»; ya lo dijo en Anoeta.
El documento, titulado «Acuerdo sobre las Condiciones Mínimas y Suficientes para el Desarrollo del Proceso Democrático» está basado en la propuesta de Alsasua difundida por Batasuna el pasado otoño y que ya fue considerado por el Ejecutivo y las fuerzas nacionalistas, salvo EA, como insuficiente, ya que no exigía la desaparición definitiva y sin condiciones de ETA.
Tampoco es novedosa la alusión en este último documento a la «doctrina Mitchell», aplicada en Irlanda, ya que también se incluía en la declaración de Alsasua. Aunque sí resulta significativo que cuando días después la banda mostraba un apoyo de trámite a aquella propuesta dada a conocer en la localidad navarra, reivindicaba la vigencia de Anoeta —que reservaba la capacidad de aprovisionamiento de armas en un «proceso de paz»— y no citaba la «doctrina Mitchell —que exige la ausencia de cualquier amenaza o presión durante unas negociaciones.
El documento entregado ahora a las fuerzas nacionalistas por Batasuna reitera su apuesta por el «uso de vías exclusivamente políticas y democráticas». Un discurso también rayado y, además, sin demostración en la práctica porque, desde Alsasua, ha habido varios episodios de «kale borroka» y las condenas de la «izquierda abertzale» han brillado por su ausencia. Batasuna también desperdició una oportunidad para abroncar cuanto menos a ETA cuando uno de sus «comandos» asesinó cerca de París a un policía francés.
Los diseñadores de la enésima «hoja de ruta» demuestran poca confianza en los partidos vascos, ya que les reserva en exclusiva su participación en las mesas de negociación sobre cuestiones políticas, pero al mismo tiempo otorga a los «agentes internacionales» la capacidad para organizarlas.
Ahora bien, para poca novedad la alusión a una segunda mesa, reservada para que el Gobierno y ETA negocien sobre «paz por presos» eludiendo cuestiones políticas. Ya lo dijo en Anoeta y, después, ha llovido mucho, sobre todo metralla.









