Cuando el pasado 5 de agosto Borja Thyssen llamó emocionado a su progenitora en plena madrugada para anunciarla que acababa de convertirse en abuela de su segundo nieto, la respuesta que escuchó de su madre fue su enhorabuena y anunciarle que estaba en pleno crucero, pero que en cuanto regresara iría a conocer al pequeño Eric.
Durante todo el mes de agosto los paparazzi han sido testigos de cómo Carmen Cervera surcaba el Mediterráneo en compañía de Javier Báñez, a quien ha recuperado después de un largo distanciamiento que coincidió en el tiempo con el compromiso de Borja y Blanca Thyssen. Así, mientras la baronesa iba a fiestas en Mónaco y se bronceaba en cubierta los jóvenes se instalaban con su bebé en su casa de Barcelona donde han pasado todo el verano felices por lo bien que fue el parto y lo fuerte que es Eric. «Un bebé sano y precioso» dicen orgullosos. Su hijo Sacha también ha aceptado a su hermano y de ahí que por ese lado no haya ninguna sombra.
Lo más llamativo de todo es que me entero de que la baronesa lleva ya más de diez días instalada en San Feliú donde viven sus hijas y de donde se cuenta que nunca han salido. De su residencia a Barcelona puede que no haya más de media hora en coche pero debe ser que los atascos, el calor o la correspondencia atrasada no han permitido que Carmen Cervera acuda a conocer aún a Eric. Eso o que simplemente no le apetece encontrarse con su nuera Blanca, condición indispensable para estar con el nieto, dado que a dos días de cumplir su primer mes de vida no es plan de separarles tan pronto.
El caso es que por A o por B la situación de los Thyssen sigue igual de complicada que hace unos meses. Quedan varios «flecos» pendientes como resolver qué se hace con la herencia que Borja tenía que haber cobrado el pasado julio y qué pasa con el juicio por la denuncia que la baronesa interpuso contra su hijo, su nuera y el abogado. A día de hoy los afectados no tienen noticia de que la haya retirado por lo que tal vez se haga un «pack» y el mismo día que le presenten a Eric su abuela llegue con dos regalos, uno en forma de herencia y otro con una denuncia olvidada.






