La ministra de Sanidad y por ahora precandidata socialista a las primarias de la Comunidad de Madrid, quiso zanjar ayer la polémica sobre la idoneidad de su curriculum frente al trabajo de tres años de Tomás Gómez al frente de la secretaría general de los socialistas madrileños. «El hecho de que cada uno cumpla con su obligación no es suficiente para decir “ahora me toca a mí”». Jiménez no se considera, bajo ningún concepto, una «paracaidista», como así la han calificado en numerosos círculos. «Tengo una trayectoria muy acreditada. Somos muchos los que llevamos trabajando tiempo, cada uno en el lugar que nos toca. Me he dejado la piel», remarcó.
Después, en lo que pareció ser un mensaje para Gómez, aseguró que «cuando uno está en política tiene que estar disponible y asumir las responsabilidades, demostrar un compromiso con un proyecto que es colectivo».
Distintos respaldos
Jiménez hizo estas declaraciones antes de la reunión de trabajo que mantuvo por la mañana con veintidós de los cuarenta y tres diputados socialistas de la Asamblea de Madrid. Además de este respaldo, Jiménez cuenta con el apoyo claro de todo el aparato de Ferraz, encabezado por el presidente del Gobierno, y el aval de otros dos miembros de la Ejecutiva federal del PSOE, como la secretaria de Política Internacional, Elena Valenciano, y el responsable de Política Municipal, Antonio Hernando. También le han expresado públicamente su apoyo diputados nacionales como Pedro Sánchez y Elviro Aranda y 101 plataformas.
Gómez por su parte cuenta con la infraestructura de la secretaría general, más de una veintena de plataformas y de su lado se han puesto personalidades de la talla de Gregorio Peces Barba, Juan Barranco, Torres Mora, Julio Feo o Matilde Fernández.




