El mismo día en que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abandonaba Japón tras haber sido recibido en audiencia por el emperador Akihito, trascendió que la multinacional nipona Sony dejará de fabricar televisiones en España en el horizonte de dos años.
Aunque la filial española del gigante de la electrónica de consumo se limitó ayer a señalar que la decisión forma parte de una revisión global de su negocio de televisores en todo el mundo, la dirección de la compañía, encabezada por Pedro Navarrete, planea una retirada ordenada de España que preserve la mayor cantidad de empleo.
Sony ya vendió este año su planta de Eslovaquia a un grupo industrial de Taiwan y algo parecido baraja para su factoría de Viladecavalls (Barcelona), la mayor del sector de la electrónica de consumo en España, en la que emplea directamente a 1.030 personas.
Sony vendió en marzo su almacén de Castellar del Vallés (Barcelona) al fondo de inversión Praedium, subrogando sus 96 empleados y manteniendo el operador logístico la distribución para España y Portugal.
La alta cualificación de la plantilla de Sony, que cuenta con 200 ingenieros, y la versatilidad tecnológica de las instalaciones catalanas hacen viable la orientación de la planta hacia el desarrollo y fabricación de otros productos.
Con el aval de la Generalitat, el complejo de Viladecvalls se convertiría en un polo industrial de servicios avanzados para el sector aeroespacial, el desarrollo del coche eléctrico y las energías renovables, en el que participarían las compañías Ficosa y Comsa, respectivamente, mientras que la producción de televisores se iría reduciendo de forma paulatina.
Las pérdidas de unos 14 millones de euros en el último ejercicio y que en diciembre próximo expira el plazo de cierre que Tokio dio a su filial española tras ejecutar hace dos años una reestructuración de la plantilla pactada con los sindicatos que supuso un recorte de casi 300 empleos; han acelerado las negociaciones para que Sony España se convierta en socio minoritario de Comsa y Ficosa. Ambas compañías españolas comprarían la factoría de Viladecavalls para desarrollar baterías para coches eléctricos, entre otros productos, mientras que la multinacional de la electrónica de consumo mantendría contratos para seguir haciendo televisores por un período de entre dos y cinco años, según avanzó Efe.
Vaga esperanza para Vigo
Zapatero ha regresado de Japón con la vaga esperanza de que Vigo pueda ser elegida para una importante inversión de Mitshubisi, cifrada en unos 500 millones de euros y consistente en la instalación de una fábrica de baterías para automóviles eléctricos. El presidente español abrió su última jornada en Japón con un desayuno con empresarios nipones que le pidieron su apoyo para que la UE suscriba con su país un acuerdo comercial, algo que ha venido siendo postergado durante mucho tiempo. Después, mantuvo una entrevista con el presidente de honor de Mitshubisi, Mikio Sasaki, con quien analizó la oferta española de acoger en Vigo su principal fábrica de baterías eléctricas de Europa.











