Elbicho dirá esta noche hasta luego de la única manera que sabe: sobre el escenario. La banda se toma un respiro después de diez años y tres discos de estudio para centrarse en otros proyectos. Los de Miguel Campello necesitan desintoxicarse los unos de los otros y reflexionar sobre su experiencia musical hasta la fecha. Están nerviosos, bueno, sólo Pepe «pero porque él se pone nervioso siempre en cualquier evento o comunión», puntualiza Campello. Y no es para menos. Han colgado el cartel de no hay entradas.
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El lugar elegido para hablar sobre su «despedida» es Carabanchel. Allí se encuentra su local de ensayo. Un templo lleno de color, instrumentos y guiños a los grupos que les influyeron en sus inicios (como la camista de Pink Floyd que cuelga de una estantería) en el que reina una ordenada anarquía. «Nuestros inicios fueron mágicos», explica Víctor (guitarrista). «Yo conocí un día a Toni (batería), vi su cartel (busco grupo para tocar música), le llamé, me molaba su pinta, y nos vinimos para Madrid en su Passat escuchando los Ketama todo el rato con la intención de encontrar a más gente para el grupo», recuerda Campello.
Cuando les preguntamos cuál es el mejor recuerdo que se llevan de estos diez años juntos no dudan en responder: «Éste, el último siempre es el mejor», explica Juan Carlos (flauta). «Es el que te permite coger impulso para seguir viviendo». Y aunque ahora algunos miembros se retiren a «vivir de las rentas» o intenten buscar trabajo como informático («Yo arreglo ordenadores», dice Mario) Elbicho promete volver más pronto que tarde. «Yo creo que en un par de semanas, un mes, dos meses... como mucho tres años» asegura Campillo. «Esto se arregla con un café», bromea Juan Carlos. «No sabemos que pasará dentro de unos años», interrumpe Toni. «¿Sabes que pasa? Que pensando en el futuro te pierdes el presente. Pero espero que sí, que nos vuelvas a entrevistar como Elbicho».
«Nos lo tomamos con calma»
Lo que ha tenido que definir siempre esta banda ha sido su manera de hacer música. «Que la gente intente definirlo es normal, lo que a mi más me molesta es que lo tengamos que definir nosotros, que nos pregunten qué es lo que hacemos y a quién nos parecemos», explica Toni. «Elbicho es el resultado de la experiencia musical de cada uno de nosotros», concluye Pepe.
Su filosofía de vida también la han trasladado a su carrera musical. Tres discos en diez años frente, por ejemplo, a los seis de David Bisbal en siete años. «No es comparable, pero es normal que saque tantos discos porque tiene que aprovechar el momento. A nosotros nos da igual el momento, hemos venido a hacer música y entonces nos lo tomamos con calma», explica Campello.
Esta noche en el Palacio de Deportes de Madrid habrá mucha música compartida y alguna que otra lágrima. «La Bebe no podrá venir a tocar con nosotros que tenía un problemilla», explica Campello pero vendrá «La Shica a bailar y Kutxi Romero», adelanta Víctor. «¿Y Ricky Martin? ¿No? ¿Por qué?», bromea Campello.
Elbicho ofrecerá a su público «un gran concierto», según Mario, además de «chopitos, sepia, oreja a la plancha... y alguna que otra cancioncilla». La improvisación también estará presente esta noche «porque el momento hay que capturarlo», puntualiza Víctor aunque «el principio y el final están más o menos definidos».
Después de una hora y media de charla, café, risas y mucha música los componentes de Elbicho regresaron a su templo al ritmo de las palmas de Campello. «Muchas gracias, vamos a seguir ensayando».


