En su primera jornada en Tokio, el presidente del Gobierno realizó ayer en el Japan National Press Club una defensa de las reformas laborales anunciadas por su Gobierno y advirtió a los sindicatos de que la huelga general convocada para el próximo día 29 no le hará dar marcha atrás en sus intenciones. «Los sacrificios de hoy son la puerta al bienestar del mañana», aseguró.
José Luis Rodríguez Zapatero pronunció, ante centenar y medio de personas, muchos de ellos periodistas japoneses, un discurso sobre las reformas puestas en marcha por su Gobierno ante la crisis económica, haciendo un especial hincapié en las encaminadas a flexibilizar el mercado laboral, que han provocado la convocatoria de una huelga general por los sindicatos.
«En el proceso de reformas —dijo el jefe del Ejecutivo— hay que hacer sacrificios y los sacrificios de hoy son la puerta del bienestar del mañana. La sociedad española sabe que son necesarios, lo que no significa que cuenten con un respaldo mayoritario de quienes tienen que defender sus intereses, como son los sindicatos».
Zapatero señaló que desde que es presidente del Gobierno ha llegado a veinte acuerdos con empresarios y sindicatos y dijo que, aunque ahora no ha alcanzado ese acuerdo está dispuesto a seguir dialogando incluso el día después de la huelga. «Un gobierno responsable —afirmó— sabe que hay momentos en la historia de un país en que hay que tomar decisiones aunque sean difíciles y duras. Lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo si es necesario».
Reforma de las pensiones
Asimismo, señaló que desea «el mayor consenso posible» en esta materia y en la reforma de las pensiones «porque nos jugamos mucho».
Refiriéndose a la intención del Ejecutivo de aumentar de 65 a 67 años la edad de jubilación, Zapatero, que aseguró que el sistema de pensiones es el termómetro para evaluar a largo plazo la sostenibilidad de las cuentas públicas de los países, indicó que «mantener unas pensiones dignas exige progresivamente trabajar algo más». Y aunque, posteriormente, reconoció en una conversación informal con periodistas españoles que es difícil que los sindicatos respalden esa reforma, sí confió en que lo haga el PP. En cualquier caso, dijo que hay que esperar al informe que elabore el Pacto de Toledo para hacer concreciones, como la posibilidad de elevar de 15 a 20 el número de años para el cálculo de la pensión.
La reacción de los sindicatos a estas palabras fue inmediata. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, advirtió a Zapatero que tras la huelga no debe haber diálogo, sino una «rectificación» de la política del Ejecutivo para combatir la crisis. La huelga significará —dijo— «una expresión rotunda del rechazo a la política del Gobierno», que se ha convertido en el «campeón de las políticas de derechas de Europa».




