Orange decidió abrir brecha ayer con sus competidores y se desmarcó de la posibilidad de flexibilizar sus tarifas de internet en función de la intensidad de uso de cada cliente. Y es que sus redes, según declaró el consejero delegado de la operadora propiedad de France Telecom, Jean-Marc Vignolles, no tienen problemas de capacidad, por lo que «a corto plazo» la compañía de telecomunicaciones no se plantea «cambiar la estructura de tarifas ni en fijo ni en móvil».
Un movimiento con el que Orange se posiciona en contra de los mensajes lanzados por sus máximos rivales en el mercado español. Tanto el consejero delegado de Telefónica, Julio Linares, como el presidente de Vodafone España, Francisco Román, han defendido estos días que el «boom» de las aplicaciones intensivas en ancho de banda está creando asimetrías en la red. Esto es, unos poco clientes —el 5%— generan el 75% del tráfico, con el añadido de que mientras las operadoras dirigen hacia fuera un tráfico de magnitud 1, los proveedores de contenidos les envían uno de 15.
Racionalización del pago
Ambas compañías, a las que también se ha sumado el cuarto operador Yoigo, creen que este esquema dirige sus redes al colapso, por lo que la respuesta debe llegar por una racionalización de las tarifas. Sin embargo, en el marco del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones organizado por la patronal Aetic, Vignolles aseveró que su empresa no ha notado el incremento de tráfico, lo que choca con los planteamientos del resto del sector de las telecomunicaciones.
Además, todas las operadoras cuentan con una infraestructura similar y es en función a ello por lo que ofrecen tarifas planas, tanto para el móvil como para el hogar. El directivo recordó que el término «ilimitado», asociado a las tarifas de internet es «engañoso», ya que al alcanzar cierto volumen de descargas en el móvil se reduce la velocidad.
El máximo responsable de la división española de Orange sí que advirtió, siN embargo, de un crecimiento exponencial en el tráfico de internet en un periodo corto de tiempo. Sus previsiones apuntan a que en los próximos dos años el uso de la red se triplicará mientras que en 2015 será ocho veces mayor. Una contingencia que la operadora quiere contrarrestar con un volumen mayor de inversiones en redes.
Más esfuerzo inversor
De este modo, Vignolles anunció ayer que el grupo invertirá en España 500 millones de euros en dos años para modernizar y adaptar sus redes a la demanda de los clientes, aunque matizó que para ello necesitarán disponer de recuencias adecuadas. Explicó, en esta línea, que para aprovechar los beneficios de este esfuerzo inversor es necesario disponer de un espectro radioeléctrico, sobre el que estos días tiene que pronunciarse el Ministerio de Industria.
El consejero delegado hizo hincapié en el esfuerzo del sector de las telecomunicaciones, que en el primer semestre ha invertido 1.600 millones de euros, el 10% de sus ingresos, mientras el Gobierno sigue exigiendo nuevas tasas como la de financiación de Televisión Española, cuyo primer pago tendrán que realizarlo a finales de este mismo mes de septiembre.
Para el máximo directivo de la operadora en España es imprescindible que «todos los actores participen con un esfuerzo inversor» para incrementar la capacidad de las redes. Incluido Google. Como ejemplo, Vignolles aplaudió las negociaciones entre Verizon y el buscador en Estados Unidos porque «tiene sentido» que sean los participantes del sector los que alcancen los acuerdos necesarios entre ellos sin la necesidad de una intervención por parte de las autoridades regulatorias ya sean comunitarias o estatales.










