Un neoyorquino, encargado de vender el «Retrato de una niña», de Corot (1857), valorado en alrededor de un millón de euros, lo perdió tras haber bebido una gran cantidad de alcohol, según ha denunciado uno de los propietarios de la tela, Kristyn Trudgeon. James C. Haggerty la había recogido en un hotel de Manhattan para mostrársela a un potencial comprador. Hacia la medianoche del 28 de julio, Haggerty fue registrado por las cámaras de seguridad abandonando el bar del hotel con la pintura. Sin embargo, no había rastro del cuadro cuando el hombre llegó a su apartamento, unas horas después.
A la mañana siguiente, Haggerty telefoneó al copropietario del Corot, su amigo Thomas Doyle, y le dijo que no podía recordar el paradero de la obra ya que había «bebido mucho la noche anterior», tal y como recoge la demanda presentada el lunes en un tribunal estatal de Nueva York. El cuadro impresionista, en principio, no estaba asegurado.



