Mientras el presidente de la Generalitat, José Montilla, anunciaba ayer desde China con la boca pequeña la «posibilidad» de que el fabricante de automóviles chino Chery instale su primera planta europea en Cataluña, la decisión de traer a Barcelona la nueva fábrica ha sido confirmada por fuentes próximas al profesor del IESE Pedro Nueno, artífice del acuerdo, gracias a que preside el China Europe International Business School (CEIBS) en Shanghai, y es el organizador de los encuentros de empresarios de la automoción que cada año acoge la escuela de negocios en su sede barcelonesa.
La implantación en Cataluña de un tercer fabricante de automóviles, con una fábrica algo mayor que la de Nissan, pero menor que la de Seat, supondrá la creación de unos 3.000 empleos directos y 10.000 indirectos. Toda una buena noticia para la industria de la automoción que, precisamente ayer, se cobraba un nuevo expediente de cierre del centro que SAS Automotive Systems tiene en Martorell (Barcelona), con la pérdida de 124 puestos de trabajo.
Sin embargo. el desembarco del fabricante chino en Cataluña, lejos de ser anunciado a bombo y platillo por el presidente de la Generalitat, José Montilla, fue presentado de forma tímida, ya que el candidato socialista a la reelecciónal reveló en una rueda de prensa en Hefei, capital de la provincia central de Anhui, donde Chery tiene su sede, que hay otras regiones europeas que compiten con Cataluña para recibir la inversión del quinto constructor de vehículos chino. Para subrayar la incertidumbre, Montilla aseguró que sería «prematuro» anunciar un acuerdo definitivo y que todo dependerá de los resultados del grupo de trabajo conjunto creado entre Chery, inversores de Hong Kong y diversos responsables de la Generalitat para analizar la «viabilidad de esta inversión».
Aunque fuentes de la Generalitat explican que Montilla ha acelerado las conversaciones con Chery para evitar que el calendario electoral en Cataluña hiciese que el proyecto se retrasase un año o dependiese del resultado de las autonómicas, todo parece indicar que el aplazado escenario electoral aconseja al candidato del PSC a una serena administración de los tiempos, lo que le obliga a presentar la mayor inversión extranjera de los últimos diez años lo más cerca posible de la cita con las urnas. La negociación con la empresa asiática llevaba meses gestándose, después de la visita del presidente de Chery, Yin Tongyue, al Palau de la Generalitat en septiembre de 2009, en un viaje en el que también inspeccionó el Puerto de Barcelona y la Zona Franca.
La planta china fabricaría en Cataluña modelos convencionales, si bien no se descarta que alguno de ellos pudiera ser eléctrico a medio plazo. La Generalitat ofrece a Chery tres emplazamientos posibles para la nueva planta en comarcas como el Baix Llobregat (Barcelona), la Conca de Barberà o el Alt Camp (ambas en Tarragona). El grupo Chery, controlado por capital público chino, fabricó en 2009 un total de 500.000 vehículos y está creciendo a ritmos del 30% anual.




