Vodafone terminó ayer de prender la mecha del que será el debate de las telecomunicaciones de este curso. El «boom» de los programas que usan internet de forma intensiva —como descargas, vídeos o llamadas— ha provocado que los ingresos de las operadoras no lleguen a cubrir sus crecientes costes por la gestión, lo que coloca en el punto de mira las tarifas planas ilimitadas de las que disfrutan los usuarios.
El presidente del segundo operador de telefonía en España, Francisco Román, reconoció que el mercado está cerca de la «congestión». Una situación que requerirá distintas soluciones entre las que podrían incluirse la segmentación de las tarifas en función del uso o del volumen de descargas que realice el cliente. La idea no es nueva. Un día antes en el mismo foro —el XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones de la UIMP, organizado por la patronal del sector Aetic— Julio Linares, consejero delegado de Telefónica sugirió soluciones para el problema de saturación de la red que van en el mismo sentido y que empiezan a ser la postura común de la industria.
Competidores y sin embargo unidos por una «lógica de negocio», como la calificó Román, cuya piedra angular se basa en que quien más use la red sea quien más pague a final de mes. «La palabra ilimitada es un gancho peligroso porque por naturaleza internet tiene limites que hacen de ella un recurso finito», explicó el directivo de Vodafone. Sin embargo aclaró que las tarifas planas «son atractivas y cómodas para los clientes, lo que significa que seguiremos ofreciéndolas». El matiz vino después. «La realidad es que la totalidad de nuestra oferta de banda ancha tiene algún tipo de control o de limitación como por ejemplo el descenso de la velocidad a partir de cierto volumen de descarga», dijo. Este tipo de control se ha generalizado entre las operadoras de todo el mundo.
Román advirtió además del riesgo que puede suponer la excesiva fragmentación del espectro radioeléctrico para dar entrada a nuevos operadores en detrimento de nuevos servicios. «Hay que pensar bien cuál va a ser la política en un recurso tan preciado para el futuro de una sociedad como son las frecuencias», afirmó.
Otro de los puntos dónde ayer coincidieron las principales operadoras del mercado español fue en la posibilidad de compartir infraestructuras para afrontar los abultados gastos de las futuras inversiones que necesita la red. «Estamos abiertos a compartir mucho más», sentenció Francisco Román recogiendo el guante lanzado un día antes por Linares.
Nueva división
Además de llevar la voz cantante en el debate sobre la gestión del tráfico en la red, al CEO de Telefónica le dio tiempo para anunciar en Santander la creación de una una división completa dentro de su organigrama empresarial que se dedique en exclusiva a desarrollar servicios y aplicaciones para todos los países en los que opera.
Dirigida por el hasta ahora responsable de innovación de Telefónica, Vivek Dev, la nueva unidad de negocio —que empieza hoy su andadura— desarrollará nuevos servicios para siete áreas distintas, incluyendo las comunicaciones entre máquinas, una nueva red mayorista para la descarga de vídeos y servicios financieros, seguridad y salud en internet.










