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Eduard Vinyamata «Habría pagado el rescate, pero luego pedido responsabilidades»

«Cuando intervine en el País Vasco trabajé con un cargo electo del PP, víctima de un atentado. Se exilió para que no lo mataran y acabó de mediador en El Salvador»
«La idea fundamental no es que las partes estén de acuerdo, sino que convivan en el desacuerdo y lo hagan bien, sin violencia»

Día 31/08/2010
Hubiera pagado a Al Qaeda el rescate por los cooperantes catalanes?
-Lo primero, por estos cooperantes o cualquier otra persona, habría sido tratar de salvarles la vida con un sistema u otro, y luego les hubiera pedido responsabilidades si las hubiere, es decir, por imprudencia temeraria o lo que sea, y les pasaría factura, por decirlo de alguna forma. Algo así como a los montañeros que se pierden en una montaña y cuesta una fortuna rescatar.
-¿Entonces habría accedido al chantaje de ETA para que viviera Miguel Ángel Blanco?
-Habría tratado de salvar su vida y luego hecho lo posible por detener a los autores y procesarlos y pedirles responsabilidades aplicando la ley. Salvar la vida, insisto, es prioritario en cualquier conflicto.
-Si digo que puesto a tiro abatan al captor del bus filipino que mató a 8 personas, ¿es una burrada?
-En situaciones incontrolables y ante el peligro que amenaza la vida, uno trata de impedirlo como sea causando el menor mal posible. A los que usan armas en su trabajo lo primero que les enseñan es a no utilizarlas, salvo cuando no hay otro remedio.
-¿Convencido de que la palabra puede a las balas?
-Enseño a miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad que el fin no es montar una masacre, sino solucionar conflictos lo más rápido y con menos coste humano y económico. Lo hago convencido y doy ejemplos.
-Le escucho.
-La Policía mexicana, que depende del Ministerio de Gobernación, carecía de servicio de información, así que los agentes salían a pasear y a ver qué pescaban. Hablé con ellos. No sé si me hicieron caso o se les hizo la luz, pero lo han creado y ahora las cosas pueden funcionar. Y en Guayaquil, Ecuador, trabajé con bandas armadas en las que sólo para pertenecer te piden un asesinato, a veces de un pariente, logrando un efecto psicológico de adhesión. Pues en un barrio con asesinatos diarios, donde la Policía podía entrar pero no salir, logré en 6 meses y metiéndome en el pellejo de los pandilleros bajar un 60% la criminalidad.
-¿La fórmula?
-La primera vez que hablé con uno de sus jefes le pregunté lo que nadie antes: «¿Y por qué es de la pandilla?». Me dijo que no tenía trabajo y ahí se buscaba la vida, que la pandilla le daba seguridad y que ligaba como pandillero. Para un hombre joven sin duda eran tres razones de peso y sobre ello trabajé.
-¿Existe ese punto de equilibrio donde una solución satisface a víctimas y verdugos?
-Sí, es el objetivo. La conflictología busca que ganen todos y venza la justicia y la dignidad.
-¿Y por qué tenemos la sensación de que al final el malo casi siempre se sale con la suya?
-Quizá alguna batalla ganan, pero la guerra no, porque lo importante es actuar desde la razón, la justicia, el Estado de Derecho, con una filosofía, una moral y una ética basadas en principios que todo el mundo acepta aunque le ponga distintos nombres.
-¿Cómo hace para no tomar partido?
-No entrar en casos en los que tengas intereses. En el caso del País Vasco traté de que fueran los actores, desde miembros del PSOE, PP, PNV hasta la izquierda abertzale o los pacifistas, los que dieran la solución y no yo. Porque el conflictólogo no tiene soluciones: ayudamos a las partes a que las encuentren manteniendo su responsabilidad. Infundes la idea de que la clave no es estar de acuerdo, sino convivir en el desacuerdo, vivir bien, sin violencia.
-¿Y qué salió de su intervención en el País Vasco?
-Un libro y un trabajo digno, dijeron todos, desde el más abertzale a un cargo electo del PP contra el que habían atentado matando a su escolta. Era un hombre joven que luego se exilió para que no lo mataran y que no se le ocurrió sino irse a El Salvador como negociador entre el Gobierno y la guerrilla; después de unos 3 años volvió a Madrid y luego a su pueblo, pese a las amenazas. Un hombre muy valiente.
-¿Afganistán tiene solución?
-Aún no la sabemos, pero no podemos abandonar. La Medicina no abandona ante enfermedades mortales y persevera para poderlas contener, si no curar. Para Einstein no había problemas sin solución, sino mal planteados. Entonces, cambiemos la perspectiva.
-¿Nunca tira la toalla?
-Eso no está previsto en mi oficio. Sólo hay conflictos intratables porque las partes no quieren solución ya que les va muy bien con el enfrentamiento.
BLANCA
TORQUEMADA
VIRGINIA
RÓDENAS
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