El combate promete encarnizarse a medida que se acerquen las primarias. El objetivo último: lograr los apoyos de los militantes. El medio: una campaña «electoral» en toda regla para lograr las adhesiones de destacados dirigentes federales, agrupaciones locales y alcaldes, que motiven el voto de los socialistas de base. La cruenta guerra por conseguir apoyos ha comenzado. Y los goles en puerta propia, también.
El primer tanto que le han metido a Gómez tuvo lugar durante la presentación oficial del Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, de su «disponibilidad» para liderar la lista del PSOE para las elecciones municipales. No tuvo reparos en mostrar su preferencia por la ministra de Sanidad, en la mismísima «casa» del líder del PSM. Desde luego, las posiciones de partida y los apoyos que reciben ambos son muy dispares, y muestran sin ambages la división insalvable del partido cuando lo que está en liza es la Comunidad de Madrid.
Las últimas salidas de tono han tenido como telón de fondo rencillas y asuntos que bien poco tienen que ver con la gobernabilidad en Madrid. Sin ir más lejos, la semana pasada, Gómez apoyaba al lehendakari, el socialista Patxi López, en su toque de atención al Ejecutivo de Zapatero, cuando dijo que los «barones» del partido «están preocupados por una situación en la que el Gobierno y el PSOE pueden demostrar más fortaleza, porque la tiene». El conocido como «Gómez-bus» también ha levantado suspicacias entre los precandidatos. Trinidad Jiménez reclamó al PSM otro autobús con el que irse de gira por la región para explicar los «males» de la gestión de Esperanza Aguirre. Su petición ha sido rechazada.
Tirón de orejas a Castro
Y, como colofón, las palabras de Pedro Castro, alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. Cargó con artillería pesada contra Gómez este sábado: «Es el candidato de la derecha». La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, rechazó ayer «absolutamente» estas palabras. Las espadas, por tanto, están más altas que nunca. Y eso que aún falta poco más de un mes para el día «D», el 3 de octubre, fecha de las primarias.
Pero la diferencia más destacada radica en que Gómez no es, a todas luces, el candidato del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Es evidente que la ministra de Sanidad sí cuenta con su favor. Ya se encargó Rodríguez Zapatero de dejarlo bien claro cuando dijo que tenía un «buen concepto de Gómez» y una «buenísima imagen de Trinidad», y de rematarlo después al pedirle al líder del PSM, primero vía Chaves y en otra ocasión con una reunión secreta en La Moncloa, que se retirara de la carrera electoral: las encuestas no le eran muy positivas y con otro candidato tendrían más oportunidades.
Red de colaboradores
Tampoco llevan, ni mucho menos, «trabajando» el mismo tiempo por estar en el cartel electoral. Gómez llegó hace tres años a la secretaría general del PSM y desde entonces no ha parado de tejer una red de seguidores que hace que Jiménez reconozca que el ex regidor de Parla lo tiene más fácil que ella, pues controla el PSM.
Los seguidores de ambos tampoco tienen las mismas características. Gómez parece tener el apoyo mayoritario de los líderes locales en la región, mientras que Trinidad Jiménez contaría con la Federal. El caso es que desde el mismo momento en que el líder del PSM dijo que no daba un paso atrás —enroncándose en una posición «numantina», según Rodríguez Zapatero— y el nombre de Jiménez saltara a la palestra, todos los ojos se pusieron en los apoyos públicos que han venido recibiendo día a día ambos políticos. A partir de entonces, ambos pusieron sus aparatos a funcionar, y los nombres que se posicionan a un lado o a otro se suceden en cascada. El primero en reaccionar fue el entorno de Gómez, que nada más hacerse público el nombre de su contrincante dio a conocer un manifiesto en su apoyo, firmado por 106 secretarios generales de las 146 agrupaciones de la región.
Junto a sus fieles de siempre —entre los que se encuentran la portavoz del PSOE en la Asamblea, Maru Menéndez, y el alcalde de Alcorcón, Enrique Cascallana—, también le han dado su apoyo el diputado del PSOE y ex alcalde de Madrid, Juan Barranco; el histórico dirigente del PSOE, padre de la Constitución Española y ex presidente del Congreso, Gregorio Peces Barba, o la ex ministra de Asuntos Sociales Matilde Fernández, ahora diputada en la Asamblea. Pero uno de sus respaldos más llamativos es del diputado socialista José Andrés Torres Mora, miembro de la Ejecutiva federal del PSOE y jefe de gabinete de Zapatero en su etapa en la oposición.
Horas después de que saliese a la luz el manifiesto de apoyo a Gómez se hacía pública la «Plataforma de apoyo a Trinidad Jiménez». A la cabeza de la misma figuran, como coordinador, el secretario general de Política Social y Consumo, Francisco Moza, y compañeros de partido que un día se manifestaron en favor de Gómez, como el el portavoz en el Ayuntamiento, David Lucas, o el de Pedro Castro. También destacan los nombres de concejales socialistas como Pedro Zerolo, Daniel Viondi y José Manuel Rodríguez; o el de diputados nacionales como Pedro Sánchez y Rafael Simancas, predecesor de Gómez en el cargo.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido apocalíptico: «El mayor activo de Gómez es haber dicho que “no” a Zapatero, pero si gana las primarias eso se convertirá en una “rémora” para el partido y para él». Para el secretario de Economía del PSM, Antonio Miguel Carmona, «lo peor no es decirle alguna vez que no al presidente, sino decirle siempre a todo que sí».



