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El milagro de las Tablas de Daimiel

Seis meses después de estar al borde de la desaparición, el Parque Nacional vuelve a mostrar todo su esplendor

Día 30/08/2010 - 08.13h
IGNACIO GIL
Las Tablas de Daimiel, ahora recuperadas, han sufrido los desmanes de la sobreexplotación de los acuíferos hídricos.

El sonido del agua ha vuelto este verano a este parque nacional. El milagro de Las Tablas ha sido posible gracias a las lluvias del último invierno. Fue tanta la cantidad de agua que entró en este paraje que se vio correr algún río que ni lo más viejos del lugar recordaban su cauce. «Sería muy difícil calcular los metros cúbicos de agua por segundo que llegaron a principios de año al parque», aseguró una de las guías de Las Tablas quien explicó que el humedal tiene un ecosistema muy frágil y depende de las aportaciones de los ríos.

Este exponente de La Mancha Húmeda ha estado al borde de la muerte hace poco más de seis meses cuando los incendios de turba en su subsuelo eran incontrolables porque no había agua en casi la totalidad de sus 1.600 hectáreas encharcables y las escasas 10 hectáreas que mantenían agua era gracias a los aportes externos. Todas las alarmas sonaron y entonces se adoptaron medidas como la de enganchar la «tubería manchega» hasta el parque nacional. Sin embargo solo un invierno y una primavera lluviosa han permitido que este paraje se recupere de una forma increíble.

El presidente del patronato rector de Las Tablas, Luis Arroyo, hizo un llamamiento a la reflexión porque a su juicio «este paraje natural es la mejor herencia que ha dejado la naturaleza a nuestra comunidad autónoma». «No podemos olvidar que este es un símbolo de Castilla La Mancha —añade Arroyo— y por ello no podemos dejar fuera de nuestras prioridades como región el mantenimiento de un entorno natural que es único en nuestro país».

La recuperación de Las Tablas ha sido tan importante que hasta se puede recorrer este parque como se ha hecho durante muchos años. Una pequeña barca vuelve a permitir recorrer las zonas más encharcadas del parque. Los habitantes de la zona reconocen que se han hecho algunas cosas mal. La mayor parte de las miradas se dirigen al sector agrario. A él se responsabiliza de la sobre-explotación del acuífero subterráneo que durante millones de años ha nutrido a Las Tablas de los recursos hídricos necesarios, el Acuífero 23.

No todos culpables

Pero no todos los agricultores se sienten culpables de la situación extrema que ha sufrido el parque nacional. Un propietario de un viñedo de Daimiel afirmó que «no es justo que paguen justos por pecadores». «Los que nos dedicamos a la producción de vino en pequeñas explotaciones no gastamos tanta agua como los terratenientes», añadió este agricultor.

El Ministerio de Medio Ambiente ha comprado grandes fincas de la zona para que no sigan regando con el agua del acuífero 23. Son muchos los hectómetros cúbicos los que se están ahorrando ahora con estas operaciones que cuestan millones de euros y que están consiguiendo que solo permanezcan aquellos cultivos que no consumen tanta agua. Las aves acuáticas han regresado a Las Tablas pero todavía no lo han hecho como antaño. Hace mucho tiempo que el agua no hacía acto de presencia en este paraje como lo ha hecho este año. Patos, grullas, fochas y otras especies están volviendo al parque. La mayoría procedentes de otros lugares donde encontraron cobijo.

Este verano no están todas y se espera que el próximo año hidrológico lleguen muchas más como afirmó un aficionado ornitólogo que reconoció que «aunque ya se pueden ver algunos ejemplares, es necesario mantener el parque con agua para que todo esto vuelva a la normalidad». No sólo personas como ésta, iniciadas en el mundo de las aves, se están acercando a Las Tablas. La pasada primavera auténticas avalanchas humanas llegaron para ver la recuperación del mayor humedal manchego. Algunos fines de semana la situación se desbordó y se llegó hasta 10.000 visitas.

El director del parque nacional, Carlos Ruiz, recomienda programar una visita a Las Tablas solicitando previamente la participación de un guía que «nos ayude a conocer con mayor profundidad como es este emblemático paraje». A juicio de Ruiz «no debemos perdernos lo que ha ocurrido en Las Tablas este año».

En menos de un año la Unesco ha aparcado su intención de descatalogar a toda esta zona como Reserva Mundial de la Biosfera. Y es que donde antes había sequedad, ahora hay humedad. Donde antes había muerte, ahora hay vida. Y el milagro de Las Tablas de Daimiel ha sido posible gracias a la nueva oportunidad que nos ofrece la naturaleza.

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