Economía

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Las grandes fortunas plantan al Tesoro y huyen de la deuda

Los mayores patrimonios del país se deshacen de los títulos soberanos e invierten sus Sicav en depósitos

Día 29/08/2010
Las turbulencias vividas en los mercados en los últimos meses han sembrado de dudas el futuro de la economía española. Con la prima de riesgo tan volátil no parece haber lugar para la confianza y las grandes fortunas han roto lazos con el Tesoro público. En los últimos doce meses, los mayores patrimonios de España han reducido la exposición de sus Sicav (sociedades de inversión de capital variable) a la deuda española en casi 150 millones. En ese escenario de aguas revueltas, Alicia Koplowitz, Amancio Ortega o la familia Del Pino, entre otros destacados empresarios, han optado por la seguridad y, sobre todo, el jugoso rendimiento que ofrecen ahora los depósitos bancarios.
Koplowitz, a través de su vehículo de inversiones Morinvest, ha sido quien más letras, bonos y obligaciones del Estado ha retirado de su cartera, según datos públicos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre cada entidad de este tipo. Si a cierre de 2009 la empresaria conservaba todavía casi 70 millones en títulos públicos, al final del primer semestre de este año ha dejado a cero esta partida. Y las tres Sicav —Keblar, Alazán y Gramela— de Amancio Ortega, propietario del imperio Inditex, han pasado de invertir más de 76 millones en el primer semestre del pasado ejercicio a 42,1 millones en lo que va de año.
La huida hacia productos más seguros se ha convertido en un fenómeno generalizado entre los propietarios de los grandes patrimonios del país. La familia Del Pino (Ferrovial), con Rafael Del Pino Calvo Sotelo a la cabeza, redujo su exposición a la deuda pública española en 16,7 millones; Isak Andic, de Mango, en más de 17 millones; Emilio Botín, presidente del Grupo Santander, en 7,2 millones, y José Luis Núñez, ex presidente del Fútbol Club Barcelona, en poco más de 2 millones. En total, la escapada suma 147,9 millones: si hasta la primera mitad de 2009 las grandes Sicav empleaban todavía más de 486 millones de euros en deuda soberana, en los primeros seis meses de este año esa exposición ya se redujo a 338,3 millones.
¿Tan alto es el riesgo a correr? «Si me preguntan por la compra de bonos americanos, alemanes o españoles, yo diría que no es una opción interesante», advierte José Luis Jiménez, director general de March Gestión.
Pendientes de las reformas
A finales de junio pasado, la entidad financiera Banca March, la mejor parada en los resultados de los test de estrés y una de las principales gestoras de Sicav españolas, presentó las estrategias de inversión para sus clientes. En el documento, el banco mallorquín hace una valoración positiva de las inversiones en deuda pública de países emergentes de Asia e Iberoamérica y, al contrario, da una nota negativa a la de España y países europeos en vías de desarrollo. Al menos, justificaba el banco, hasta que no se vean todas las medidas adoptadas a nivel mundial para reducir los déficit de las cuentas públicas. Mientras tanto, sentenciaba el estudio, «no merece la pena mantener una visión positiva en deuda soberana».
En el caso de España, dos meses después de esa valoración, las políticas planteadas por el Ejecutivo socialista para el recorte fiscal primero, y para el empleo y el crecimiento económico en segundo lugar continúan sin convencer a los inversores. Prueba de ello es que, a pesar del efecto balsámico de las pruebas de esfuerzo a buena parte del conjunto de la banca de la Eurozona, los mercados vuelven a castigar a la deuda. Así, el diferencial entre el bono español a diez años y el alemán ronda los 185 puntos básicos, por debajo de los 220 alcanzados en junio pasado pero muy por encima de los 137 a los que bajó la prima de riesgo tras conocerse en julio la solidez del sistema bancario español.
Por ello, la valoración sigue siendo similar a la de entonces. «Aunque la situación ya no es tan mala, en los últimos meses el sufrimiento ha sido muy alto», explica Jiménez. El problema, recuerda, tuvo su origen en Grecia para luego extenderse a países de la periferia como Irlanda, Portugal y también España. De hecho, el abandono de las inversiones en deuda soberana llevado a cabo por estas fortunas también ha afectado a algunos de esos otros Estados que están en la diana de mercados e inversores. Isak Andic, uno de los que más redujo la exposición de su Sicav a la deuda española, sacó más de 53 millones de Portugal, Italia y Grecia.
En cualquier caso, las principales operaciones inversoras en deuda de las Sicav nacionales se venían produciendo en torno a Tesoros públicos como el español, alemán y francés, a la postre más fiables. Pero con esa incertidumbre generalizada sobre la solvencia de buen parte de la UE las tornas viraron y hubo quien, como Amancio Ortega, han abandonado ya esos valores. El empresario gallego ha retirado el último año 24 millones en títulos de Francia y Alemania.
Hasta la fecha, los movimientos de compra de deuda pública extranjera más importantes del último año se produjeron en las carteras de Alicia Koplowitz y en las de la familia Del Pino. La Sicav Morinvest ha adquirido bonos griegos por valor de 1,5 millones de euros y a un rendimiento del 4,5%. Los vehículos de inversión ligados a los propietarios de Ferrovial se hicieron por su parte con poco más de 400.000 euros en títulos de Italia.
La tendencia es ya otra. La línea de inversión a seguir, según fuentes financieras consultadas, es apostar por renta variable —en materias primas y energéticas, por ejemplo—, los mercados de divisas y, sobre todo, los nuevos depósitos ofrecidos por las entidades financieras, con unos tipos de interés medios del 4%.
En este sentido, cinco de los más grandes inversores de España, Ortega, Koplowitz, Del Pino, Núñez y Botín, ya han hecho un «esfuerzo» por invertir más en estos productos. El que más, Amancio Ortega, que en los últimos doce meses ha incrementado en 55 millones, hasta los 63,7 millones, su inversión en depósitos bancarios. José Luis Núñez, con 122,2 millones a través del vehículo NN 2003 Inversiones, y Alicia Koplowitz (124,9 millones) siguen siendo, por montante total, los más interesados en las inversiones a plazo fijo. De esta forma, este selecto club ha aumentado en unos 120 millones su presencia en depósitos financieros, al pasar de 250 a más de 370 millones.

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