La gran gala de los Emmy se celebrará el domingo 29 en el teatro Nokia, de Los Ángeles. Se trata de los premios más importantes de la televisión estadounidense y por su alfombra roja han desfilado muchísimas estrellas de la pequeña y gran pantalla a lo largo de estos años. Los Emmy nos han dejado fotos como la pareja dorada de Hollywood en 2005, Brad Pitt y Jennifer Aniston (antes de que Angelina Jolie hiciera su estelar aparición); el abrazo de Melanie Griffith a su Antonio (con su inconfundible tatuaje en el brazo); o, la reunión en 2006 de los tres Ángeles de Charlie, Farrah Fawcett, Kate Jackson y Jaclyn Smith rindiendo homenaje al desaparecido productor Aaron Spelling.
A lo largo de las galas, hemos visto a algunas actrices convertirse en mamás, como a una embarazada Jennifer Garner en 2005, o a Heidi Klum, con una impresionante tripa a muy poco de dar a luz a su hija Lou en 2009.
También hemos visto crecer a algunas de las actuales promesas de Hollywood, como a Dakota Fanning, recogiendo un premio en 2001, con nueve años, por la serie «Steven Spielberg Presents Taken». Hoy, esa niña sonriente es una de las jóvenes promesas del cine, con películas como la saga de «Crepúsculo».
Los Emmy han sido en muchas ocasiones la consagración de un personaje como estrella, al menos es lo que le ocurrió a una Sarah Jessica Parker, por obra y gracia de Carrie Bradshaw. Los premios han galardonado a las principales producciones televisivas, desde «Ally McBeal» a «Mujeres Desesperadas», pasando por «Friends» o «Lost». Y por supuesto, también han hecho un hueco para programas incalificables, como el «reality show» de los Osbourne, o el de las hermanas Kardashian.
Pero si hay algo que una alfombra roja deja cada edición, son los «looks» de sus invitados. Algunos para el recuerdo, como el vestido blanco de Sarah Jessica Parker en 2003, el negro de una espectacular Hedi Klum embarazada, o el rojo, rabiosamente sexy, de una de las nuevas estrellas de la televisión, Blake Lively (Serena van der Woodsen en «Gossip Girl») el año pasado. El paseíllo deja otros estilismos para el olvido, como el incomprensible minivestido azul de la candidata gubernamental de California, Mary Carey, que dejaba demasiado poco a la imaginación; el obligo al aire de Calista Flockhart en 1999 (qué daño hicieron los 90 a la moda); o el desacertado conjunto de Helen Mirren (y eso que ella siempre va estupenda), en la gala de 2005 en Nueva York. O la «emplumada» Joan Collins... No toda tendencia es una buena idea.
Estaremos atentos a la gala del domingo.






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