Según explica el responsable del experimento, Charles Cockell, profesor del Instituto de Investigación de Ciencias Espaciales y Planetarias de la Open University (OU), las bacterias pudieron sobrevivir gracias a que formaron una colonia multicelular que protegió a las células del interior, a que disponen de una gruesa pared celular y a que, posiblemente, tienen buenos procesos de reparación del ADN. La especie está relacionada con las bacterias que sobreviven en la Antártida y en los desiertos.
El experimento pretende averiguar si las bacterias pueden ser útiles a los astronautas en las futuras exploraciones del Sistema Solar, según informan los medios británicos. Por ejemplo, pueden servir en el reciclaje de sistemas de soporte vital o ser utilizados para extraer minerales de las rocas en la Luna o Marte.
El éxito de supervivencia de estas bacterias, que ya han sido traídas a la Tierra y actualmente están siendo estudiadas en laboratorio, refuerza la hipótesis de que microbios transportados en meteoros o asteroides podrían haber dispersado la vida en distintos planetas.










