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Tras el incidente, Hong Kong elevaró el nivel de alerta para viajar al archipiélago filipino al grado máximo, el negro
El jefe ejecutivo de Hong Kong, Donald Tsang criticó la administración del secuestro: «Es una gran tragedia. El modo en el que ha sido llevada la operación, y especialmente el resultado, lo encuentro decepcionante», señaló Tsang anoche, durante una conferencia de prensa, en la que aprovechó para pedir explicaciones a su homólogo filipino. «Espero que el Gobierno filipino pueda informarme de todo lo ocurrido».
Tras el incidente, que se alargó durante más de medio día, las autoridades de Hong Kong han elevado el nivel de alerta para viajar al archipiélago filipino al grado máximo, negro. Un portavoz del Gobierno honkonguense ha urgido a todos los residentes de la región administrativa especial china a evitar todo viaje a Filipinas y suspender los desplazamientos previstos en los próximos días.
También ha pedido a todos los grupos de turistas (honkonguenses) en ese país que regresen a Hong Kong «tan pronto como sea posible». Todos los edificios oficiales de Hong Kong han amanecido hoy con las banderas a media asta en honor a las víctimas, mientras los comentarios generalizados en la prensa local y foros sociales aluden a la excesiva tardanza de los efectivos policiales filipinos en neutralizar al captor y liberar a los rehenes.
Los foros chinos de internet también se han convertido en un espacio de protesta contra el «modus operandi» de la policía filipina, de la que los usuarios dicen que su calidad es "muy pobre», la critican por no haber roto los cristales del vehículo hasta pasada media hora y se atreven a decir que usó a «personas de verdad» para practicar ejercicios antiterroristas.
Por su parte, un periódico estatal chino criticó duramente a Filipinas. «Filipinas es uno de los países más caóticos del sudeste asiático», se podía leer hoy martes en el diario 'Global Times', controlado por el Partido Comunista chino. «Una cultura anclada en la colonización, la autocracia y los cambios constantes de Gobierno ha generado todo tipo de curiosos motivos de queja sobre este país», añade el diario.
Filipinas, reconoce errores
El presidente de Filipinas, Benigno Aquino III, ha reconocido errores en la gestión del secuestro del autobús en Manila, que acabó este lunes con ocho turistas de Hong Kong y el secuestrador, un ex policía que quería ser readmitido, muertos. Sin embargo, el mandatario también rechazó las virulentas críticas que ha sufrido el país por parte de medios estatales chinos.
«Otro aspecto del que creo que no demasiada gente es consciente es que (...), cuando tuvo lugar la acción, el secuestrador se había rendido», afirmó hoy martes Aquino en una conferencia de prensa nocturna. «Los usó (a los rehenes) como escudos humanos, lo que provocó que nuestros efectivos dudaran si usar una fuerza letal», añadió Aquino.









