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Liberad a Mariah y dadle aceite de almendras

Mariah Carey se ha puesto otra vez de buen año. A Lindsay Lohan no la dejan usar el gimnasio del psiquiátrico donde se rehabilita. Pero podría salir en unos días, que no está tan mal

Día 23/08/2010
Una señora de Georgia ha denunciado en la televisión que fue a hacerse las uñas y le hicieron un cargo extra por la manicura. Le cobraron cinco dólares más por gorda. Para cubrir el potencial coste de tener que comprar sillones nuevos. Dos extras en realidad: los cinco dólares y la humillación. A Mariah Carey lo mismo le cobran también el extra a tenor de lo rolliza que se ha puesto. Hija, date aceite de almendras, que ya te conocemos. Luego te quedas como un espárrago con tetas, pero las estrías no hay quien las evite (mira a Shakira). Las carnes rozagantes se las he visto en unas fotos tomadas el jueves al salir de un steak-houseen Sao Paulo. No de un gimnasio. Me encanta la descentralización de las celebridades. También me gusta que en El Cairo se robe un van gogh y no un ushabti de Tutankamon.
Mariah Carey sigue a la espera de ser jurado de «American Idol», pero ya se encargarán en la Fox de que el sillón aguante. De todas maneras, como ahora es una actriz reconocida, puede estar todo lo gorda que quiera (su voz también se lo permite, como a Aretha). Yo soy superfán de Mariah desde que en enero recogió el premio a la mejor actriz revelación en el Festival de Cine Internacional de Palm Springs por su actuación con bigote en «Precious». Borracha como una cuba. Y lo mejor, reconociéndolo. Cuando soltó: «Estoy un poco…». Y alguien del público: «Borracha». Y ella: «Yeaaah». Sí. Parecido a lo de Amaia Montero recogiendo el galardón al mejor álbum en los Premios 40 principales un año antes. Pero es que la vasca habla así normalmente, como Nati Abascal. También soy fan de Mariah porque siento mucha simpatía por todas las pobres chicas que han salido con Luis Miguel. Otra cosa que la acerca a Amaia (aparte de las similitudes fonéticas de los nombres). Me refiero a que también siento simpatía por las chicas que salen o han salido con Gonzalo Miró. ¿Creerá que está bueno? Ay, como David Bustamante, tan repeinado, tan ciclado, tan, ay, me han pillado los fotógrafos en la playa luciendo tableta engrasada. Este verano nos han dado Bustamante por Aznar y pienso poner una reclamación.
Es que aparte de lo de Melilla, sólo lo hemos atisbado jugando al golf en Guadalmina con su mujer y con calcetines (véase el «Hoy Corazón»). Y Aznar está mejor sin calcetines y en bañador. Todo lo contrario que Ana Rosa Quintana, que sale en la portada de «Diez minutos» en traje de baño y con el titular «Ana Rosa estupenda a los 54 años». Pues claro que está estupenda, pero más estupenda está vestida y calzada. Como la mayoría de personas adultas de buen gusto no esclavizadas por el ejercicio y la dieta. Que menudo disgusto le han dado a Lindsay Lohan en el hospital neuropsiquiátrico de UCLA donde se rehabilita y donde no la dejan usar el gimnasio. Según TMZ, se dedica a hacer sentadillas y fondos de bíceps y tríceps en su habitación. Como Robert de Niro en «El cabo del miedo» pero con la cabeza menos perdida, que parece que Lindsay no está tan mal como se pensaba y podría salir en una semana. Liberad a Lindsay. Liberad también a Mariah. Que pueda ser gorda y pagar más por la manicura.
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