En su trabajo «El Mercader de la Muerte», el periodista norteamericano, Douglas Farah, caracteriza a Víctor Bout como el hombre que «hace posible la guerra» gracias a su flotilla de aviones y a sus contactos con las fábricas de armamentos de Rusia, Ucrania y otros países ex comunistas. Bout, considerado uno de los mayores traficantes de armas de todos los tiempos, comparecerá ante la Justicia norteamericana después de que el Tribunal de Apelación tailandés decidiera ayer su extradición. En Moscú no ha gustado la decisión. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó el fallo del tribunal de «injusto y adoptado por motivos políticos y bajo fuerte presión exterior».
Washington llevaba años detrás de él. Agentes estadounidenses y tailandeses le tendieron una trampa en un hotel de Bangkok en marzo de 2008. Se hicieron pasar por representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y solicitaron a Bout la venta de cientos de misiles antiaéreos, unos 5.000 kaláshnikov, munición, explosivos y aviones no tripulados. Nada más dar su aceptación, fue detenido y confinado en una cárcel de alta seguridad tailandesa. Al principio, la Justicia del país asiático se resistía a entregar a Bout a los americanos. La extradición fue rechazada el año pasado, ya que en Tailandia no consideran a las FARC un grupo terrorista. Pero esta vez Washington se ha salido con la suya. Los jueces tailandeses han cedido por que, al parecer, las pruebas presentadas por EE.UU. muestran que Bout armó a también a Al Qaida.
La historia que cuentan Farah y Stephen Braun sobre las andanzas de Bout se nutre de la información recogida por Peter Hain cuando fue responsable del departamento de África del Foreign Office británico. El material elaborado por Hain inspiró también el guión de la película de Andrew Niccol «El Señor de la Guerra», en la que Nicolas Cage encarna un cínico comerciante de armas.
Ex agente del FSB
Bout, de 43 años de edad, es ruso, pero nacido en Tayikistán. Fue oficial de la Fuerza Aérea de su país y se hizo agente del FSB (antiguo KGB) a comienzos de los 90, algo que ahora niega. Habla seis idiomas perfectamente, entre ellos el inglés, el francés y el árabe. Su carrera de políglota la inició en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras de Moscú. Farah sostiene que, tras la desintegración de la URSS, Bout se aprovecho de tres factores: «los aviones abandonados entre Moscú y Kiev, la enorme cantidad de arsenales custodiados por soldados que no cobraban su sueldo y el fuerte aumento de la demanda de armas» en aquel momento.
El ex militar ruso creó su propia compañía aérea «cargo» y se instaló en los Emiratos Árabes Unidos. Amnistía Internacional y los servicios secretos de EE.UU. le acusan de suministrar armas, incluyendo material pesado, tanques y helicópteros, a todo tipo de regímenes, grupos terroristas y organizaciones criminales, sobre todo de África, pero también de Oriente Próximo, Asia Central e Iberoamérica. Los fiscales estadounidenses le imputan además «conspiración» con el objetivo de asesinar a oficiales del Ejército norteamericano y violación de embargos de armas decretados por la ONU. Le espera una cadena perpetua. Él se considera «inocente», y su esposa, Alla, asegura que es «un hombre de negocios respetable y amante de su familia».






