Junto a la meada callejera y las cacas de perro, el consumo de alcohol en la calle es por antonomasia el símbolo del incivismo en Barcelona. El Ayuntamiento lo sabe —y por eso redobla esfuerzos para atajarlo—, y los empresarios de bares y restaurantes lo sufren en su recaudación. Con la llegada del buen tiempo y la celebración de fiestas como la de Gràcia, la proliferación de lateros se dispara. El problema toma entonces carácter de emergencia nacional: la consigna de este verano es clara, «¡guerra al latero!».
Así, el Ayuntamiento y Fecasarm, que agrupa a los locales de noche, pusieron anoche en marcha la campaña «Gràcia/es por tu civismo—El incivismo no tiene gracia», para promover el civismo nocturno y disuadir del consumo de alcohol que ofrecen los «lateros» en las plazas del barrio, un fenómeno ya totalmente consolidado aunque a la baja según el Consistorio. La campaña para Gràcia se enmarca dentro de otra global con el lema «El civismo sale más barato-el incivismo sale más caro», y que recuerda que comprar y consumir alcohol en la calle está prohibido. El plan ya se ha implementado en el Paseo Marítimo, el Raval, La Rambla, la plaza Reial, el Born y el Port Olímpic, informa Ep.
En el tercer año consecutivo de la campaña en Gràcia, la Fecasarm calcula que la venta ambulante de latas se ha reducido a la mitad en los últimos dos años, de modo que el sector dejó de ganar 100.000 euros en 2009 frente a los 200.000 en 2008. La entidad confía en que este año la cantidad que dejarán de ingresar será aún menor. La Guardia Urbana ya ha requisado este año 70.245 latas (en todo 2009 fueron 365.000), a la espera aún de la gran cosecha que se espera al concluir la temporada alta de los lateros, que va de Sant Joan a las fiestas de la Mercè.




