Córdoba

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La larga «carrera» de las listas negras

El boicot a los clientes es algo común en los taxistas de otras ciudades, pero en ellas, a diferencia de Córdoba, sí llaman al usuario para pedirle explicaciones

Día 15/08/2010
CÓRDOBA
La existencia de «listas negras» en el sector del taxi no es algo exclusivo de los taxistas cordobeses. Ni de los sevillanos, que fueron los primeros en ser sancionados por estas prácticas. Según la información recopilada por ABC, el boicot a los clientes es una medida muy extendida de «castigo» a los usuarios que solicitan un taxi y luego no lo utilizan, bien porque ha tardado mucho, bien porque han cogido otro que pasaba mientras esperaban o bien porque han cambiado de idea.
La existencia de registros de clientes morosos ha sido denunciada en ciudades como Granada, Almería, Vigo, Madrid, Valencia, Murcia o La Coruña, entre otras. Hasta la fecha, tan sólo han acabado en sanción las listas gestionadas por los taxistas de Sevilla y Córdoba. Pero los indicios de que se está ante una práctica generalizada son abrumadores. Desde Facua se reconoce que han entrado varias denuncias al respecto pero no con la suficiente contundencia como para iniciar una investigación.
Desde la citada asociación de consumidores y usuarios constatan que no tienen conocimiento de que se haya sancionado a más asociaciones de taxistas en Andalucía y en el conjunto del país por estas prácticas.
Los propios responsables de este servicio han desvelado la existencia de registros de clientes. Así lo hizo en 2007 Radio Taxi Murcia. Reconoció a la prensa que no prestaba servicio a los clientes reincidentes a la hora de dar plantón. En Granada, confirman que también fichan a todos los que llaman y luego no utilizan el servicio. Explican que dan hasta dos oportunidades, a la tercera, devuelven la llamada al cliente para exigirle explicaciones y comunicarle que no van a enviarle más servicios.
Algo parecido pasa en La Coruña, donde la centralita de Teletaxi registra todas las llamadas y bloquea las que estén en la lista de clientes «indeseables». «La primera vez no pasa nada, pero la segunda queda registrada», apuntaron fuentes del citado servicio. Y lo mismo pasa con los usuarios del taxi en Valencia, que también entran a formar parte de las «listas negras» si reinciden al pedir servicios que luego no usan.
Lo único que diferencia a los taxistas de Córdoba con el resto de urbes donde se han reconocido y demostrado estas prácticas es que exigían un «pago» por la carrera fallida como condición para restablecer el servicio.
Otra de las diferencias en la forma de actuar es que los registros del restos de emisoras de taxi del país están mejor regulados y son de dominio público. Así, la mayoría de plantones se producen en días de lluvia, cuando la gente llama desde la calle para pedir un taxi y luego se sube al primero que pasa. Los taxistas son conscientes y criban entre el plantón por descortesía y falta de respeto al profesional y el motivado por las circunstancias y el descontrol del servicio. Pero no existe un boicot a establecimientos hosteleros, como es el caso de Córdoba, donde había varios hoteles a los que se les negaba el servicio a no ser que abonaran la carrera de «multa».
En las listas elaboradas por los taxistas cordobeses figuraba, en la mayoría de los casos, un número de teléfono, ya que al solicitar el servicio la teleoperadora sólo pregunta el nombre del solicitante y el lugar de recogida. Tanto uno como otro son datos pocos fiables para identificar a un cliente. Se puede dar un nombre falso y pedir ser recogido en un lugar que no sea el domicilio. Así, los taxistas cordobeses sólo tenían un móvil como dato fiable, que pasaba a la «lista negra» en el caso de que fuese utilizado para solicitar un servicio nulo.
La condición
Pero eso no quiere decir que se trate del mismo cliente. En esa lista había muchos móviles de empresa, compartidos por varios trabajadores, teléfonos de hoteles o restaurantes. Con lo cual no se está penalizando a un individuo que tiene la práctica de llamar y dar plantón. En Córdoba se ha cobrado la carrera fallida sin considerar las circunstancias y se ha denegado el servicio a los titulares de los números incluidos en la lista. A todos se les ha puesto la misma condición: pagar para restablecer el servicio.
Los taxistas cordobeses siguen negando la existencia de esta práctica, que hace pagar a justos por pecadores. Y también la indefensión del cliente, al que no se le llamaba para exigirle explicaciones, como sí hacen en otras ciudades. Simplemente, se daba parte a la central y ésta pasaba el número a la «lista negra».
Sin embargo, la investigación de Competencia considera los hechos demostrados y, por ello, procedió a sancionar a los taxistas cordobeses.
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