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Columnas / última de verano

Jennifer López y su culo ganador

La neoyorquina sigue siendo la dueña del mejor trasero, por delante de Beyoncé o Shakira. Tan orgullosa está de su talento que no lo sienta en cualquier sitio si no le pagan lo suficiente

Día 13/08/2010
Al culo de Jennifer Lopez le pasa como a las rusas en natación sincronizada, que siempre gana. Cría fama. Da igual que las candidatas a desbancarla presenten credenciales consistentes. Da igual que los culos de Beyoncé, Kim Kardashian o Shakira sean de primera. El de Jennifer siempre se lleva el premio. Los últimos en reconocérselo han sido los usuarios del portal Wenn.com. Jennifer López echa por tierra la teoría de que a partir de los 40 hay que elegir entre la cara o el culo. La neoyorquina, de 41 años, es una monada y tiene un trasero que gana competiciones. Su trabajo le cuesta, claro. Como a Shakira, otra de la excelsa hermandad del pandero, que reconoce trabajar mucho, waka-waka, para mantenerlo duro. Jennifer también se lo curra con las sentadillas y los otros ejercicios que le puso Gunnar Peterson, su entrenador personal, uno de esos pollos de Beverly Hills que ha criado fama como entrenador de famosos.
La actriz, cantante, diseñadora, madre severa de gemelos (eso dice) y lo que le echen es una mujer pegada a un culo pero, aun así, equilibrada. Parece increíble que no se venza, como el niño del anuncio al que le pesaba tanto la mochila que se caía para atrás. Porque a Michelle Obama, al ser tan alta, le resulta más fácil mantener el equilibrio. Jennifer tiene más mérito. Y está muy segura de sí misma, de sus méritos y de la importancia de tener un derrière como el suyo en un país como el suyo, donde «El gran libro del culo» (Taschen), de Diana Hanson, es un éxito de ventas. Es ese libro desde el que te llama el trasero de Alexis Texas, la actriz del porno, que es quien adorna la portada. A lo que iba, que Jennifer Lopez está tan segura de su talento y de lo que vale que casi ha ido a convertirse en jurado de «American Idol».
Digo casi porque los ejecutivos de la Fox se ha llevado las manos a la cabeza con lo que la diva pedía por asentar sus posaderas en el concurso musical. Y no digo que «American Idol» es el «Operación Triunfo» estadounidense porque se parece tanto como un huevo a una castaña. Pilonga. El caso es que la dueña del primer culo era candidata, junto a Steven Tyler, de Aerosmith (ese señor tan parecido al Jar Jar Binks de «Star Wars»), para sustituir en el jurado a Simon Cowell y Ellen DeGeneres. Nos vamos un momento a publicidad. ¿Y la mema de Portia de Rossi, que quiere cambiar su apellido por el de su esposa, Ellen DeGeneres, y ha hecho una petición legal? Es como si Rebecca de Mornay quisiera cambiarse el suyo y prescindir de uno de sus mayores atractivos. Cómo va a ser lo mismo Portia de Rossi que Portia DeGeneres. Tía, tu culo es tu nombre. Y eso sin entrar en la absurda manía de adoptar las peores costumbres americanas. No me refiero sólo al matrimonio, sino a que la esposa pierda el apellido. Vuelvo de publicidad. Pero, total, para irme del todo, que no me queda espacio, y menos para el culo de Jennifer Lopez. Bueno, sólo decir que parece que la candidata ahora a ser jurado de «American Idol» es Mariah Carey, la que dice de Jennifer que una chica puede salir del Bronx pero que lo difícil es que el Bronx salga de la chica.
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