Si el año pasado fue Albert Solé el encargado de echarle un pulso a la desmemoria inmortalizando en «Bucarest» los recuerdos de su padre, el político y ministro de Cultura Jordi Solé Tura, el turno es ahora para otro binomio cinematográfico-político, el que forman el realizador catalán Carles Bosch y el el ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall.
Ambos se han aliado para dar forma a «Bicicleta, Cullera, Poma», documental que participará a mediados del próximo mes de septiembre en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián y que plasma la lucha de Maragall y su familia contra el Alzheimer.
Maragall anunció el 20 de octubre de 2007 públicamente que padecía esta enfermedad y, durante dos años, el director Carles Bosch se covirtió en su sombra para retratar la evolución vital del que fuera alcalde de Barcelona y seguirle, cámara en mano, en sus visitas al neurólogo, en escenas familiares en su masía de Rupià, en reuniones del Patronato de la Fundación Pasqual Maragall e incluso en la celebración de la victoria de Obama en la sede del Partido Demócrata de Nueva York, a la que Maragall asistió como invitado.
«Terrible plaga»
«¿Que cómo me gustaría que fuese esta película? Divertida. Divertida e interesante», aseguraba el propio Maragall en el tráiler de este documental que, con una mezcla de dureza y optimismo, se sumerge de la mano del ex president en «una terrible plaga de nuestro tiempo que afecta a 26 millones de personas en todo el mundo», tal y como apunta el festival donostiarra. De hecho, la enfermedad está presente desde el título —bicicleta, cuchara y manzana son tres de las palabras que se utilizan en la exploración clínica de la memoria a corto plazo— hasta un metraje en el que Maragall se deja retratar junto a su familia y los médicos para dejar constancia del día a día de su lucha personal.
Dos años de seguimiento registrados minuciosamente por Carles Bosch, realizador que ha desarrollado gran parte de su carrera en el programa de reportajes de TV3 «30 minuts» y que dio el salto a la gran pantalla con «Balseros», documental codirigido con Josep Maria Domènech sobre el devenir de balseros cubanos por el que fue nominado al Oscar al Mejor Documental en 2004. En 2007 dirigió «Septiembres», su segundo largometraje.












