El Gobierno de Rabat ha intensificado en las últimas horas sus ataques contra la Fuerzas y Cuerpos de seguridad españoles, con acusaciones de racismo hacia la Policía española por su trato a ciudadanos marroquíes en los pasos fronterizos de Melilla y de comportamiento inhumano a miembros de la Guardia Civil por abandonar —dice— a ocho inmigrantes subsaharianos en aguas de Marruecos.
Las acusaciones marroquíes están incluidas en sendos comunicados difundidos el pasado viernes y se unen a otros tres hechos públicos en el mismo tono en días anteriores, alguno de los cuales fue rechazado por las autoridades españolas.
Según la versión de Marruecos, «una patrulla de la Guardia Civil española abandonó el viernes 6 de agosto, a las 07.00 de la mañana, frente a las costas marroquíes a la altura de la comuna rural de Belyunech, a ocho inmigrantes procedentes de países del Africa Subsahariana en un estado de salud crítico».
Según la agencia oficial MAP, uno de los inmigrantes, un joven camerunés de 30 años, relató que apenas llegaron a la costa de Málaga a bordo de una embarcación fueron detenidos por agentes de la Guardia Civil que los trasladaron a bordo de un barco y les arrojaron al mar junto a sus pertenencias, ya en las costas marroquíes, donde las autoridades de la zona les trasladaron a un hospital.
El Gobierno marroquí califica esta actuación de «aberrante e inhumana» y «en total contradicción con el respeto de la dignidad humana y los Derechos Humanos».
Horas más tarde, las quejas del Ministerio de Exteriores marroquí se centraron en los policías destinados en la frontera con Melilla. En otro comunicado se acusa a los agentes de protagonizar dos incidentes con marroquíes, a quienes —según su versión— golpearon, en lo que Rabat considera «un peligroso giro racista».
El Ministerio de Exteriores español mantiene su postura de no replicar a los comunicados marroquíes, tratando de no echar leña al fuego y sólo el pasado día 2 difundió una
nota en la que rechazaba la versión de Rabat sobre un incidente ocurrido en el paso de Farhana. Exteriores se limitó a decir que la actitud de Marruecos no se correspondía con el «espíritu de cooperación reinante entre los dos países», y se remitió a las explicaciones de la Delegación del Gobierno en Melilla. Ésta ha desmentido siempre las acusaciones alauís, indicando que los policías actuaron siempre de manera correcta ante la actitud de los ciudadanos marroquíes que no respetaban las normas para el cruce de la frontera. Ayer mismo, emitió otro comunicado negando las acusaciones marroquíes y explicando los incidentes (protagonizados por individuos marroquíes bastante ebrios o ciertamente pendencieros).
Por su parte, la Asociación Unificada de la Guardia Civil ha rechazado las acusaciones de abandono de los inmigrantes subsaharianos, calificándolas de «falsas».
Las protestas de Marruecos, que llegó a convocar el pasado día 2 al embajador Luis Planas, coinciden con las concentraciones convocadas por una ONG y en las que han participado grupos de marroquíes y subsaharianos ante la Embajada de España en Rabat y ante el consulado en Nador.




