Economía

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El crédito ya fluye en las potencias de Europa, mientras se estanca en España

La banca española aumentó como nadie los préstamos al sector público, critican los empresarios

Día 10/08/2010
«Si el Santander no da créditos, ¿quién los va a dar?», espetó un periodista a Alfredo Sáenz, consejero delegado del banco cántabro, durante la última presentación de los resultados semestrales de la entidad. Y parece ser que nadie. En España, el grifo sigue más que cerrado. Mientras en el conjunto de la zona euro los préstamos se incrementaron un 0,4% en el último año, en nuestro país se redujeron un 1,9%. Quienes más están sufriendo esa sequía son las familias y, sobre todo, las pequeñas y medianas empresas. Las administraciones públicas españolas, en cambio, lo están teniendo más fácil: bancos y cajas de ahorros han aumentado un 24,5% el acceso a la financiación para ellas, una cifra muy superior a la de las grandes economías de nuestro entorno, que solo concedieron un 7,2% más de créditos a sus sectores públicos.
Solo Francia, con un aumento del 18,4%, se aproxima a los niveles de España en cuanto a créditos concedidos a la Administración pública. Alemania, con un incremento del 5%, está lejos. Todavía más Italia (1,1%). Y a años luz los Países Bajos, que redujeron un 21,7% los préstamos a entes estatales, regionales y locales, según los datos recogidos por el Banco Central Europeo (BCE) en su informe trimestral sobre el crédito. Esos países han preferido financiar la actividad de hogares y pymes. Italia el que más, incrementando un 2,9% los préstamos al sector privado. Le siguen los Países Bajos (2,3%) y Francia (2%). España, al tiempo que registró uno de los mayores avances en la financiación de la función pública, continuó reduciendo el crédito a la iniciativa privada. Entre junio de 2009 y 2010 lo recortó un 0,5%, solo superado por Alemania, donde cae un 1,2%.
Aunque la situación se va aliviando poco a poco para las familias, gracias sobre todo al aumento de las hipotecas concedidas, para las organizaciones empresariales españolas es bien diferente. Si los préstamos a hogares en España crecen a un tímido 1,6% (en comparación con el 8,2% de
Italia o el 4,8% de Francia), los créditos a empresas cayeron un 3,7% en el último año. Las entidades de crédito, «ante un entorno general de desconfianza», explica la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en un informe, se han decantado por las administraciones públicas, que tiene una gran necesidad de financiación, pero al mismo tiempo dan a bancos y cajas de ahorros mayores garantías que los particulares y, sobre todo, que las pymes. Lo dijo tajantemente el propio Sáenz a la hora de hacer balance: «Dejémonos de historias, la banca todavía no da créditos porque no hay una demanda seria y solvente».
La morosidad, en aumento
De hecho, la tasa de mora de los préstamos a empresas y hogares alcanzó en mayo la cifra más alta de la historia: el 5,394%, según los últimos datos del Banco de España. Esto supone que las entidades financieras del país registran ya 100.372 millones de euros en créditos de dudoso cobro. Las previsiones no son, además, nada buenas. Los expertos calculan que la morosidad seguirá aumentando al menos hasta el primer semestre de 2011, periodo en el que podría tocar techo con una tasa del 6,5%.
Para los expertos, todavía es más grave la elevada deuda privada de los hogares y las empresas españolas. Según los datos del último informe económico trimestral de la Comisión Europea, el endeudamiento privado es ya de 1,8 billones de euros, un 173% del Producto Interior Bruto (PIB). Una cifra muy elevada en comparación con los vecinos europeos; en concreto, un 61% más que la media. Por si fuese poco, Bruselas estima que España necesitará entre cinco y siete años con un crecimiento económico «estable» para reducir esa deuda. Los economistas también apuntan a ese crecimiento, y en especial a la creación de empleo, para que la tasa de mora empiece a reducirse.
Crisis de liquidez
Pero esa falta de solvencia de las empresas, y por lo tanto de su capacidad para hacer inversiones, debido a sus dificultades para acceder a la financiación, estaría aumentando las dificultades del país para salir de la crisis. Además, las previsiones de la mayoría de organismos e instituciones nacionales e internacionales para el crecimiento económico de España en el corto plazo no son nada halagüeñas. Todas dicen que será más bajo que el pronosticado por el Gobierno y se tardará más de los esperado en abandonar la recesión. Solo cuando el dinero llegue a la economía real, apuntan los expertos consultados, la situación mejorará.
Sin embargo, bancos y cajas han endurecido en el último trimestre las condiciones exigidas a los empresarios para obetener un préstamo, según datos del Banco de España y como denuncia la patronal. Ese mayor rigor no estuvo motivado solo por las perspectivas negativas para la actividad privada, sino también por las dificultades de las propias entidades financieras para acceder a los mercados de capital y obtener así liquidez. Los mercados también se habían cerrado para la banca como consecuencia de la crisis de la deuda. Una tormenta que azotó a los países de la periferia de la Eurozona y que en España se hizo más evidente a partir de abril, tras la rebaja de «rating» hecha por dos de las grandes agencias de calificación —Fitch y Standard & Poor's—, y el consecuente encarecimiento continuado de la deuda soberana. Incluso, el mercado interbancario —en el cual los bancos se prestan unos a otros— estuvo cerrado a cal y canto, especialmente para las entidades españolas. Los bancos dudaban entre ellos de su solvencia.
Menos lucro y más crédito
Bancos y cajas de ahorros esperan ahora poder revertir esta situación en los próximos meses. Calculan que en el tercer trimestre del año podrán suavizar las garantías que ahora mismo vienen exigiendo a las empresas. Quizá porque tras la publicación de los resultados de los test de solvencia a la banca europea, a los que se sometieron en julio 91 entidades,
los mercados e inversores han devuelto parte de la confianza perdida. Los dos grandes grupos del país —Santander y BBVA— ya han conseguido cerrar las primeras operaciones en mucho tiempo en el mercado de capital. Aunque de manera tímida, se podrían abrir ahora también para el resto de entidades de crédito.
En este sentido, el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, estimó el pasado jueves que los recientes movimientos al alza observados en los tipos del mercado interbancario podrían formar parte de ese proceso de «normalización», dijo. Y señaló que «el mercado ya funciona mejor». Sin embargo, el banquero francés evitó la «complacencia» y señaló como uno de los retos futuros el reestablecimiento del flujo del dinero hacia las empresas, llamando a la banca europea a poner a disposición de los empresarios el crédito necesario cuando se produzca el repunte de la demanda. Para ello, Trichet propuso a las entidades que renuncien incluso a repartir dividendos si así pueden cumplir ese objetivo de hacer circular el dinero hacia la economía real.
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