Más de quinientos años después de su abandono, Alcalá recupera el asentamiento islámico más importante que se conserva en la región. La fortaleza de Qal'at Abd al-Salam, Alcalá la Vieja, dominó durante siete siglos el cerro de Veracruz, desde donde se avistaba la antigua ciudad, situada en sus alrededores. Hoy, desde este promontorio, los alcalaínos pueden disfrutar de una vista única que abarca desde su actual núcleo urbano hasta las cuatro torres de la capital madrileña. Además, los excursionistas que se adentren hasta esta zona serán testigos de unos restos que prueban la ocupación humana de estas tierras desde la Edad de Bronce hasta el siglo XVI, momento en el que se abandonó este asentamiento para dar origen a la ciudad de Alcalá de Henares. Una experiencia que ayer vivieron el edil alcalaíno, Bartolomé González y José Luis Martínez-Almeida, director de Patrimonio Histórico del Gobierno regional, que visitaron estos restos que quieren recuperar para abrirlos al público.
Los vestigios más notables del yacimiento son de origen hispano-musulmán, según explicó Elena Serrano, arqueóloga codirectora de este proyecto de recuperación de Alcalá la Vieja. No obstante, «los restos defensivos que se encuentran todavía en pie datan del siglo XIV, como la torre albarrana o gran parte de los restos de la muralla», aclaró Serrano. Pues el perímetro amurallado de la fortaleza fue reforzado durante la época cristiana.
En el lugar, además del recinto fortificado «que debería contar con una mezquita y una alcazaba, que aún no se han encontrado», existe un núcleo de población que se repartiría por los alrededores ocupando una superficie de 28 hectáreas, explicó Serrano. El yacimiento también está compuesto por una iglesia mudéjar y aljibes.
Otro de los aspectos más relevantes de esta excavación, que lleva en marcha desde 2008, ha sido el descubrimiento de restos constructivos de la época romana. Rastros que demuestran la ocupación de este pueblo. «Es la primera
vez que tenemos datos constructivos que lo confirman», declaró la codirectora. Además, en los arrabales también se han encontrado vestigios de la época carpetana e, incluso, de la Edad de Bronce. Aspectos que, según apuntó Serrano, lo hacen un yacimiento emblemático puesto que «se ha podido preservar toda la secuencia de la ocupación humana en esta zona».
Ahora, tras dos años de trabajo y una inversión de 184.000 euros, en la zona se observa el pasillo de entrada a la fortaleza, que tenía una estructura de dos puertas con arcos de herradura, y dos torres a los lados, de las ocho con las que parece que contó la fortificación.
En 2009, los trabajos sacaron a la luz una de las torres, su planta completa y parte del lienzo de la muralla que ahora se puede ver. «Su estado de conservación era relativamente bueno, no obstante, este año se ha ampliado la zona excavada para poder consolidar y restaurar la torre y realizar una intervención en el pasillo para que se comprenda mejor cómo se encontraba la entrada a la fortaleza», explicó Manuel María Presas, otro de los arqueólogos encargados de este proyecto.
Para la apertura al público,«aún es pronto», apuntó el alcalde de Alcalá. González, que no dudó en afirmar que el yacimiento será visitable, explicó que aún se están realizando trabajos de restauración que van a tardar «mucho tiempo en concluir». No obstante, el edil anunció que ya se está estudiando un proyecto de musealización del conjunto arqueológico.



