El diputado de Cultura, Salvador Enguix, presentó esta semana el «magnífico» hallazgo arqueológico localizado en la puerta principal del poblado ibero de Moixent, La Bastida de les Alcusses, excavado hace poco más de 10 días. Durante la reunión con los medios de comunicación, felicitó a todos los profesionales del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia.
«Las panoplias —conjunto de armas y útiles— de guerreros halladas confirman a La Bastida de les Alcusses como el poblado peninsular de referencia para estudiar el periodo ibero». Así de contundentes se mostraon Helena Bonet, directora del Museu de Prehistòria de València y codirectora de la campaña de excavación y Jaime Vives, arqueólogo y codirector de la excavación en La Bastida de les Alcusses al referirse al extraordinario hallazgo.
Helena Bonet también explicó que los cinco conjuntos de armas «pertenecientes a cinco guerreros iberos de hace 2.400 años constituyen la parte más espectacular del hallazgo y permiten documentar un ritual único en la arqueología ibérica consistente en la deposición intencionada de cinco conjuntos completos de armas de hierro, ofrendas alimenticias y vasos cerámicos, todo ello quemado junto a las estructuras de madera y hierro de la puerta y sellado bajo una capa de tierra».
Las excavaciones arqueológicas en el poblado ibérico de la Bastida de les Alcusses de Moixent se han desarrollado, este año, en la Puerta Oeste. Esta puerta de acceso ya había sido excavada en 1998; no obstante, surgieron algunas evidencias que apuntaban a la existencia de una entrada más antigua en este mismo punto. Estos indicios motivaron la excavación de la Puerta Oeste durante este año.
Ritual
Los conjuntos de armas hallados constituyen la parte más espectacular de este ritual. Se han encontrado cinco falcatas, que son espadas cortas de un solo filo punzante, asociadas a varias manillas de escudos, lanzas y soliferrea. Es decir,
son lanzas similares a las jabalinas hechas totalmente de hierro. Se trata, pues, de un conjunto de armamento propio de la primera mitad del siglo IV a.C. y que debemos asociar a las elites guerreras de la sociedad ibérica. Estas armas no son restos de una batalla acaecida en la puerta sino de depósitos rituales. De hecho, todas las falcatas y las jabalinas están dobladas o rotas intencionalmente, lo que indica que fueron inutilizadas con un sentido ritual, y depositadas junto a los escudos y otras ofrendas alimenticias. Este hecho es frecuente en las tumbas, donde las armas se inutilizan para acompañar al difunto al Más Allá, como objetos personales e intransferibles.
Hallazgo extraordinario
«Lo que hace único el hallazgo de la Bastida de les Alcusses es que este ritual se ha documentado en un poblado, y en concreto en la entrada principal, y en el que se ha llevado a cabo deposiciones votivas siguiendo las normas de los rituales funerarios aunque no son tumbas», destacó Bonet.
Durante la intervención, Jaime Vives ha comentado que «una interpretación preliminar a estos hallazgos apuntaría al hecho de que se trata de cenotafios, o monumentos para guardar la memoria de personajes identificados por sus armas o recordar algún hecho en un espacio público importante como es la puerta principal del poblado: la Puerta Oeste».
Las excavaciones han permitido recuperar más de 60 objetos de hierro en este pequeño espacio de la entrada oeste, entre armas y pletinas y clavos pertenecientes a los batientes de la puerta. Una concentración inusual que se explica en relación al hecho ritual del conjunto depositado.
Asimismo, se han documentado 45 troncos, vigas y tablones de la estructura de las puertas, quemadas también con un sentido ritual junto a estos conjuntos de armas, así como conjuntos de cereales y aceitunas carbonizados que se depositaron también como ofrendas votivas.
Estudio posterior
Un equipo
interdisciplinar compuesto por 10 investigadores y restauradores del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia y de otras instituciones como la Universitat de València y el CSIC, coordinados desde el propio Museu de Prehistòria de Valencia, se encargará del estudio completo de este conjunto único, sacado a la luz unos 2400 años después de ser depositado.
Durante los próximos meses se acometerá el estudio tipológico y funcional de los vasos cerámicos y se llevarán a cabo analíticas de las armas. Además se estudiarán los restos carbonizados de maderas, semillas y frutos, así como la fauna hallada, para la completa reconstrucción de este excepcional ritual.
Junto a la restauración de todo el conjunto, se procederá al inventario y catalogación de los restos que ya han pasado a formar parte de las colecciones del Museu de Prehistòria de la Diputació de València. El plazo estimado para que estas piezas únicas puedan ser expuestas al público es, como mínimo, de un año.
No obstante, el Museo de Prehistoria de Valencia ha empezado a exhibir, en las salas dedicadas a la cultura ibera, una selección de los mejores objetos encontrados en la Bastida y una excelente colección de instrumentos artesanales y herramientas agrícolas de hierro.









