Este jueves cumplía 44 años, y tras conseguir el bronce en el Europeo sub-20 como entrenador, ahora Juan Antonio Orenga Forcada (Castellón de la Plana, 29 de julio 1966) cerrará este brillante 2010 con el Mundobasket de Turquía, como una de los apoyos tácticos del seleccionador Sergio Scariolo.
-¿Y cómo es el técnico de Brescia como “jefe” del combinado español?
-Lo cierto es que conozco pocos entrenadores con la capacidad de autoexigencia de Scariolo. Un estilo en el que controla hasta el más mínimo detalle que además, sabe perfectamente transmitirlo a los jugadores. Tiene un umbral de trabajo elevadísimo. Todos estamos contentos aquí porque con él tenemos nuestra parcela de trabajo que nos permite sentirnos importantes y valorados en este fantástico engranaje.
-¿Cuáles son sus obsesiones en esta preparación?
-Bueno, no son tanto obsesiones sino más bien objetivos. Sergio quiere que el equipo asimile lo antes posible los conceptos tácticos, llegar al nivel físico óptimo desde el primer encuentro y esperar que las lesiones nos respeten. Posiblemente la referencia siguen siendo los últimos cinco partidos realizados por España en el pasado Eurobasket.
-Ese ejemplo de la pasada cita del Eurobasket, en el que se fue de menos a más, sigue estando en la retina de la expedición nacional. ¿Cómo lo ves?
-Tuvimos una situación inusual con el tema de las lesiones, que quieras o no eso hace que el nivel físico no sea todo lo deseado que hubiéramos querido. A eso se añade el factor anímico que acaba conjugándose con esos primeros resultados negativos que se cosecharon de arrancada. Pero al final el equipo sacó la casta y supo poco a poco encontrar su mejor baloncesto. Lo que tratamos ahora es que ese momento se dé desde el principio.
-Se hacen muchas cábalas con la selección, que si España debe optar al oro, que si el podio es irrenunciable o si Estados Unidos es el gran favorito. ¿Nos hemos malacostumbrado?
-Yo creo, más bien, que nos hemos “acostumbrado bien”. Desde el éxito de los junior de oro, la selección ha logrado grandes éxitos tanto en la absoluta como en las categorías inferiores. Aún con el nivel de exigencia que existe el trabajo de la federación ha seguido dando sus frutos. Que en una ocasión no se consiga tocar el podio creo que no sería justo desmerecer los logros conseguidos a nivel global. En esta ocasión prefiero no lanzar la campanas e ir paso a paso. Todavía queda mucho para que arranque el Mundial y ahora estamos en un momento clave para consolidar el trabajo.
-Como es evidente, por su pasado como jugador (Real Madrid, Estudiantes, Cáceres, Collado Villalba, etc.), su trabajo se ha centrado en las evoluciones de los pívots. ¿En qué insiste Orenga cuando tiene enfrente a Marc Gasol, Reyes y compañía?
-Aún con la baja de Pau, tenemos uno de los juegos interiores más completos. Contamos con la polivalencia y el tiro exterior de Garbajosa, la consistencia de Felipe Reyes que además ha mejorado fuera de la pintura, el potencial físico de Fran Vázquez e incluso las enormes prestaciones de Marc Gasol. Tratamos de conjugar las virtudes de cada uno y minimizar los hándicaps, porque enfrente tendremos rivales con un fuerte predominio del juego en la pintura como son Brasil, Argentia o Estados Unidos.
-En este sentido, ¿cómo ha sido la evolución de los pívots españoles desde tu época a la actual?
-Ahora empiezan muy pronto a interiorizar los conceptos de juego. Yo empecé bastante tarde, a los 14 años. Ya los jóvenes empiezan a los cinco años ha practicar. Son más rápidos, más fuertes y posiblemente más altos. Dominan el uno contra uno y las situaciones de dos contra dos. Pero posiblemente, los de mi generación tal vez les superamos en la lectura de los partidos, saber ver las situaciones de juego de manera global. En eso insistimos mucho ahora.
-Parece que el futuro de la selección absoluta está más que cubierto en cuanto a jugadores exteriores. ¿Pero está garantizado el relevo generacional en la pintura?
-Seguro. Te puedo comentar ejemplos como el de Nikola Mirotic (Real Madrid, 2,10 metros) que entró al final en el quinteto ideal del Europeo sub-20, o Nacho Llovet (Joventut, 2,01 metros), además de interiores como José María Gil (Real Madrid, 2,07) o los sub 18 Jordi Más (Barcelona, 2,10) y Fran Guerra (Telde, 2,10). Y todo ello sin olvidar con otras perlas que siguen progresando entre las categorías cadete y juvenil. De momento, hay relevo.
-Lo que ha vivido usted con la sub-20, en la que se consiguió llegar al podio empezando el torneo con derrota, recuerda bastante a lo de la selección de fútbol.
-Yo remontaría aún más la comparación. Fue como lo que vivimos en el Eurobasket de Polonia con la absoluta. Hemos pasado por momentos muy difíciles entre lesiones y derrotas. El primer encuentro ante Alemania (derrota por 63-61) o la semifinal contra Francia (triunfo galo por un ajustado 86-83, después del triunfo ibérico logrado en la fase de clasificación) son dos grandes ejemplos. Sin embargo, el equipo se mostró unido en todo momento. En cada momento límite tratamos de trabajar el factor anímico y dar con la tecla clave de cada uno de ellos y al final los jugadores demostraron estar convencidos de sus posibilidades, consiguiéndose así un bronce que sabe a más.
-Y Josep Franch, como “premio”, se encuentra aquí en la concentración de Las Palmas.
-Fue una petición de Scariolo ante la lesión de Llull. Se quería mantener la nómina de 15 jugadores y cuando vio sus evoluciones no lo dudó. No en vano, Franch pudo estar perfectamente en el quinteto titular del Europeo de Croacia si no fuera porque se eligió al base de Francia, a la postre la selección ganadora del título continental. Es un jugador intuitivo con unas grandes condiciones para el juego abierto, en el que multiplica sus prestaciones en el contragolpe. Lo bueno o lo malo para él es que ha salido de una cantera como la del Joventut en el que han salido jugadores como Rudy Fernández, Pau Ribas o Ricky Rubio. La confianza en jugadores como él es máxima, al igual que el nivel de exigencia.
-¿Echa de menos el trabajo de clubes o se encuentra más a gusto en el ámbito federativo?
-Ver las evoluciones de los jugadores cadetes, juveniles, etc, entrando en contacto con los clubes y con los mejores jugadores de España, no tiene precio. Y si encima tienes la suerte de llevar a la sub-20 y ayudar a Scariolo con la senior, ese es un trabajo precioso.



