Sin llegar a sentarse entre los nuevos jueces que forman el Tribunal Supremo en Washington, Susan Bolton se ha convertido esta semana en la juez federal con mayor relevancia de Estados Unidos al bloquear partes decisivas de la ley lanzada por Arizona contra la inmigración ilegal. Nominada por el presidente Bill Clinton, esta mujer -nacida en Filadelfia hace 58 años, que estudió Leyes en Iowa y reside en Arizona desde 1975- tiene una reconocida fama de dureza e imparcialidad.
En su historial se encuentran once años de experiencia como magistrada local, precisamente en el Condado de Maricopa de Arizona transformado en «zona cero» del polarizante debate sobre inmigración que vive Estados Unidos. Durante su desempeño en la judicatura, se ha ganado el respeto de abogados y figuras políticas estatales, tanto republicanos como demócratas.
Según ha explicado en la Prensa local el juez David Cole, profesor de la Facultad de Derecho de Phoenix, «no creo que ninguna de las partes implicadas en este caso pudieran conseguir alguien mejor». En su opinión, «es una profesional muy deliberativa y reflexiva, que lleva su corte con firmeza, y al mismo tiempo es imparcial, objetiva y muy capaz».
El abogado John Randolph también ha recordado estos días la anécdota de cuando dos letrados se enzarzaron en una intensa discusión en el despacho de la entonces magistrada local. Al no tener a mano la tradicional maza para llamar al orden, la señora encontró algo con lo que golpear a la mesa y recordar que no era el momento procesal para presentar argumentos.
A cargo de la juez se encuentran las siete querellas planteadas en los tribunales federales de Phoenix contra la legislación de Arizona que aspira a criminalizar a los «sin papeles». Durante las vistas orales de este pulso legal, las preguntas formuladas por Susan Bolton han sido escudriñadas en busca de pistas sobre sus inclinaciones. Con guiños para todos los gustos al haber mencionado la supremacía de las leyes federales sobre inmigración pero también el legítimo derecho que tiene Arizona a complicar la vida de los inmigrantes ilegales.








