En la SGAE (Sociedad General de Autores) lo tienen claro: «Los españoles son grandes consumidores de cultura». Pero matizan: «Siempre y cuando tengan oportunidad de serlos; hay que incentivarlos».
Quizás por eso, las cifras no siempre cuajan, y hasta los géneros más ajenos, aparentemente, a la crisis se han visto afectados por el malestar económico en el último anuario que ha hecho público hoy la SGAE sobre la actividad de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales.
Los datos respecto al teatro han sido los más llamativos, ya que hasta ahora parecía saber capear la mala situación económica española. Mientras otros géneros de las Artes Escénicas como la lírica o la danza, aun teniendo menos público, han mantenido su número de espectadores (su tasa de fidelidad es mayor), el teatro ha interrumpido la tendencia de ascenso que protagonizó los últimos años y ha bajado su cifra de espectadores un 4,8 por ciento en el año 2009 respecto al 2008, quedándose en 15.550.256 espectadores registrados en un total de 65.059 funciones celebradas. Del total de estas funciones, la mayor concentración está en Madrid, un 26,2 por ciento, y en Cataluña, con un 21,7 por ciento.
Sin embargo, la recaudación obtenida ha experimentado una evolución, ya que se ha pasado de los 190 millones de 2008 a 200 en 2009. Esto se debe al boom de los grandes espectáculos. Vamos, que se va menos al teatro pero, puestos a ir, el público opta por las producciones de «gran formato».
La música no se compra
Mientras, la música popular, después de traspasar en 2008 el hito histórico de los 30 millones de asistentes a conciertos, y alcanzar los 34,1 millones, en 2008, la cifra decreció a los 30,2 millones. Así, el número de conciertos decreció un 6 por ciento; el número de espectadores, un 8,4 por ciento; y la recaudación, un 5,5 por ciento.
En cuanto a la música grabada, las cifras no extrañan. «Es la imagen de la crisis permanente desde el año 2000», ha protestado el Presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, Eduardo Bautista. La venta de música se desploma en 17 puntos porcentuales, pese a que el retroceso en el mercado mundial fue de un 9,3 por ciento. «Vinagre y rosas», el último trabajo de Joaquín Sabina, fue el álbum más vendido en 2009, seguido de «Antes de que cuente diez», de Fito y los Fitipaldis, y «Paraiso Exprés», de Alejandro Sanz.
Sin embargo, la cifra de descargas de música en internet fue de 3.047 archivos musicales, de los cuales 2.736 fueron descargados sin efectuar pago alguno.



