Iban a hacer su particular agosto en la isla de Ibiza, en Sevilla, en Galicia y en Madrid. No es que fueran a dividir sus vacaciones en tan dispares destinos, no. Era donde esta banda de narcos internacionales iba a vender su droga. El «Johnnie», el «Negro» y el «Enano» son sólo tres de los detenidos en la operación «Plenilunio», desarrollada por la Brigada Central de Estupefacientes. La Comunidad de Madrid era su centro de operaciones, pero se movían entre Alemania, Holanda y toda nuestra geografía.
La banda disponía de una infraestructura muy consolidada. Sus contactos internacionales les proveían de droga en Holanda. Utilizaban un CIF intracomunitario de una empresa fantasma, tapadera que les servía para comprar coches en la Unión Europea con los que transportar la droga. Salían de los Países Bajos con los vehículos convenientemente «caleteados»: ocultaban en las ruedas de repuesto el estupefaciente. Luego, tenían un punto de seguridad en Alemania, donde contrataban una empresa de transporte por carretera, que desconocía los tejemanejes del clan y les alquilaba camiones tipo góndola, donde llegaban los coches importados. Así llegaba la droga a Madrid, concretamente, a Alcobendas. En esa localidad, disponían de una nave industrial. Y allí fue donde la Policía esperaba a los delincuentes. El conductor del camión llegó con una partida y descargó un coche. Minutos después, uno de los integrantes de la banda se acercó para hacerse cargo del vehículo.
Éxtasis y «cristal»
Llevaba escondidas dos bolsas de plástico enormes, con 62.000 pastillas de éxtasis, y otras dos más pequeñas con un kilo de «cristal», que es como se conoce en el argot el MDMA en forma de clorhidrato. En Alcobendas cayeron un alemán («El Negro»), una española y otros dos compatriotas, entre ellos, «El Enano». En Cerceda, se escondían un portugués y otra española. En Madrid capital cayó «El Johnnie», el más joven del grupo, de 28 años. Las vacaciones las pasarán entre rejas.



