Canarias

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La Orotava se frota las manos

Día 26/07/2010
«A los veinte minutos de que se aprobara el proyecto en el Parlamento de Canarias, en La Orotava no se hablaba de otra cosa. Un día sí y otro también me paran por la calle para preguntarme por algún tipo de negocio, y no sólo los empresarios.» Fernando Plasencia, presidente de la principal asociación comercial del municipio tinerfeño (Apymevo) no oculta que a toda la comarca «le ha tocado la lotería» con la creación de la Universidad de Estudios Canarios (UEC) a partir del curso 2013-14. La euforia económica, por qué no decirlo, se ha disparado. Y la esperanza también en una comarca (valle de La Orotava) donde el paro supera el 26 por ciento.
Con una media inicial de unos 3.000 alumnos, Apymevo ya trabaja en unos cálculos aproximados de 25 millones de euros anuales de gasto sólo en concepto de alquiler y alimentación. «Lo que está claro es que va a haber un flujo de demanda en los negocios que antes no había», señala Plasencia. «Y hay que comer, vestirse, tomar copas, hacer fotocopias, echar gasolina al coche; en definitiva, hay que gastar dinero», apunta. Uno de los sectores que más se va a revalorizar es el de la vivienda. La UEC no tendrá residencias universitarias, por lo que todos los estudiantes tendrán que vivir en casas. Se espera, incluso, que un 80 por ciento de los alumnos sean de fuera del Archipiélago dada la vocación internacional del centro. «Por ello, a mí me gusta decir que el casco será nuestro colegio mayor, es un casco precioso pero vacío y esto va a servir para revitalizarlo; de hecho, ya se están arrendando casas para convertirlas en residencias o ponerlas a disposición del rectorado», dice satisfecho el concejal de Cultura del Ayuntamiento de La Orotava, Francisco Linares.
En el consistorio, no obstante, no se atreven a poner un techo económico al proyecto. Linares cree que sus dimensiones reales se conocerán cuando la universidad lleve un lustro en funcionamiento. En cualquier caso, tiene claro que es el «notición estrella» de los últimos 30 años en el norte de la isla tras el «boom turístico» del Puerto de la Cruz en la década de los sesenta y setenta.
Zonas de ocio
El éxito, en cualquier caso, está garantizado. «En este tipo de negocios no hay crisis porque ataca a una escala social burguesa media-alta, que sufre menos los efectos de la crisis», indica Plasencia. Su homólogo en el Puerto de la Cruz, Juan Carlos Arricivita (Alcipc), tampoco tiene dudas: «Se trata de gente que residirá 12 meses aquí, de clase media-alta con un poder adquisitivo mayor. Muchos querrán vivir en el Puerto de la Cruz, en una zona tranquila, de buen clima y con piscina. Como mínimo van a gastar 1.000 o 1.200 euros al mes que generarán impacto en todos los sectores: supermercados, librerías, todo va concatenado». No es de extrañar que en la ciudad turística reciban con los brazos abiertos el proyecto. Será el destino del ocio y la diversión en la costa, aparte de tener una amplia oferta hotelera para albergar a los familiares de los estudiantes.
En La Orotava, no obstante, no renuncian a nada. Las grandes casonas pueden reconvertirse en casas de estudiantes dado que son amplísimas y tienen muchas habitaciones. Otros propietarios ya piensan en reconvertirlas en pubs, cafeterías o pequeños hoteles de ciudad. «Todo está por hacer, y lo mejor es que hay tiempo, más de dos años», comenta Plasencia. Además, desde el punto de urbanístico, la aprobación del nuevo Plan Especial del Casco (PEC) a finales del año será una garantía de inversión. El documento, no en vano, abre la puerta a 180 nuevas camas turísticas y a unas 1.500 plazas de aparcamiento. «No no es lo mismo ser un pueblo que una ciudad universitaria. La villa va a dar un cambio radical, y ése será el mayor reto de la próxima corporación local», apunta Linares. Por eso, aún se espera por la peatonalización de la avenida José Antonio o la reforma de Emilio Luque, y se ha sacado de la gaveta el viejo proyecto de crear una vía de circunvalación que libere al casco del tráfico que va hacia Las Cañadas.
El primer gran episodio del proyecto se vivirá a comienzos del próximo año con el inicio de las obras del edificio central del campus. «Ya hay movimientos constantes con constructores y entidades bancarias», comenta Plasencia, sabedor de que el proyecto es un caramelo para el afligido sector de la construcción. Precisará de más de 200 trabajadores durante un año y medio. Se levantará en pleno casco, en la zona de San Agustín, en unos solares que Apymevo tenía en régimen de concesión administrativa.
LA OROTAVA
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