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China, con el crudo al cuello

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China, con el crudo al cuello

El Gobierno asegura que ha detenido el vertido de Dalian, pero la marea negra se duplica hasta los 430 kilómetros cuadrados y los operarios de limpieza denuncian la escasez de medios

Día 23/07/2010

El Gobierno asegura que ha detenido el vertido de Dalian, pero la marea negra se duplica hasta los 430 kilómetros cuadrados y los operarios de limpieza denuncian la escasez de medios

Día 23/07/2010
Con el crudo al cuello. Así están los bomberos y operarios que tratan de limpiar el vertido de petróleo que viene tiñendo de negro las costas de la ciudad china de Dalian desde el pasado viernes. Como muestran las imágenes difundidas por Greenpeace, los trabajadores se encuentran desbordados por la magnitud del derrame y la falta de medios. Zhang Liang, un bombero de 25 años, murió ahogado el martes al caer de un barco por el golpe de una ola, mientras que otro compañero tuvo que ser rescatado del mar con el cuerpo cubierto por el petróleo.
Las autoridades aseguran que ya se ha controlado la fuga en el oleoducto. ,Este vertido es el más grave registrado en China, al ascender a 1.500 toneladas, poniendo en peligro la fauna y flora de la zona.
«El derrame supone una seria amenaza para los animales marinos, el agua y los pájaros», reconoció el subdirector de la Administración de Seguridad Marítima, Huang Yong, a la cadena Dragon TV.
El Gobierno chino ha puesto en marcha un plan de emergencia, destinando 40 buques especializados en el filtrado de crudo y movilizado a unos 800 barcos pesqueros para ayudar en las tareas de limpieza, aunque ya han surgido las primeras críticas. «No tenemos medios adecuados, así que nuestros trabajadores están usando guantes y palillos», denunció al «Diario de la Juventud de Pekín» uno de los miembros del Comité de la Playa Dorada (Jinshitan), quien también se quejó de que «esta clase de ineficacia significa que el crudo seguirá llegando a la costa».
Como informa la agencia oficial de noticias Xinhua, se han desplegado nueve kilómetros de barreras flotantes para contener el vertido, que amenaza con arruinar la temporada de verano de Dailan. Famosa por sus playas, sus parques y jardines y su marisco, esta ciudad portuaria de la provincia de Liaoning es uno de los destinos favoritos del turismo, y está considerado el «Bangalore» chino por la proliferación de empresas informáticas y «call centers». Pero su idílica estampa puede verse manchada debido a este grave vertido que ha inundado el litoral.
La pesadilla comenzó tras producirse una explosión en un oleoducto del puerto de Xigang, que se propagó a otros conductos cercanos y provocó llamas de hasta 30 metros de alto. Debido a su virulencia, los bomberos no pudieron extinguir el incendio hasta el sábado por la mañana, aunque el régimen chino no anunció la magnitud del vertido hasta el lunes.
Según la petrolera estatal Petrochina, que gestiona la tubería siniestrada en el puerto, ya se han recogido más de 400 toneladas de crudo. Además, la compañía ha asegurado haber retomado las actividades tras reparar los daños en el oleoducto, bombeando hasta 45.000 toneladas de crudo diarias para que no se paren las cadenas de montaje, y seguir alimentando el extraordinario crecimiento económico chino. Dalian es el segundo puerto de entrada de las importaciones de petróleo del gigante oriental y alberga una de sus cuatro mayores reservas estratégicas de hidrocarburos.
«Nuestra prioridad es limpiar el vertido en cinco días para reducir la posibilidad de contaminar aguas internacionales», ha manifestado el teniente alcalde de Dalian, Dai Yulin, tras abrir una investigación para esclarecer las causas del accidente por orden del presidente chino, Hu Jintao. La Administración Oceánica Estatal calcula que será difícil acabar con la mancha incluso en el doble de tiempo. Con el crudo al cuello, China sigue luchando a contrarreloj contra la marea negra.
El vertido de petróleo en las costas del Mar Amarillo es sólo uno más de los desastres que sacuden a este gigantesco país durante esta semana. En los últimos días, el sur de China se ha visto azotado por dos de los ochos tifones que se esperan para este verano, que han provocado lluvias torrenciales e inundaciones en numerosas provincias y se han cobrado más de 300 vidas en julio. Como consecuencia de su acelerada industrialización, que se ha realizado a espaldas del medioambiente, una espesa capa de niebla gris cubre las provincias de la costa donde se han instalado las cadenas de montaje de la «fábrica global», como Guangdong, Shanghái, Zhejiang y Jiangsu.
La lluvia ácida afecta ya a un tercio de la superficie nacional, incluyendo vastas extensiones de cultivo y la mitad de sus 696 grandes ciudades, y el 70% de sus ríos y lagos están seriamente degradados. Dieciséis de las veinte ciudades más contaminadas del planeta están en China.
Con el crudo al cuello. Así están los bomberos y operarios que tratan de limpiar el vertido de petróleo que viene tiñendo de negro las costas de la ciudad china de Dalian desde el pasado viernes. Como muestran las imágenes difundidas por Greenpeace, los trabajadores se encuentran desbordados por la magnitud del derrame y la falta de medios. Zhang Liang, un bombero de 25 años, murió ahogado el martes al caer de un barco por el golpe de una ola, mientras que otro compañero tuvo que ser rescatado del mar con el cuerpo cubierto por el petróleo.
Las autoridades aseguran que ya se ha controlado la fuga en el oleoducto. ,Este vertido es el más grave registrado en China, al ascender a 1.500 toneladas, poniendo en peligro la fauna y flora de la zona.
«El derrame supone una seria amenaza para los animales marinos, el agua y los pájaros», reconoció el subdirector de la Administración de Seguridad Marítima, Huang Yong, a la cadena Dragon TV.
El Gobierno chino ha puesto en marcha un plan de emergencia, destinando 40 buques especializados en el filtrado de crudo y movilizado a unos 800 barcos pesqueros para ayudar en las tareas de limpieza, aunque ya han surgido las primeras críticas. «No tenemos medios adecuados, así que nuestros trabajadores están usando guantes y palillos», denunció al «Diario de la Juventud de Pekín» uno de los miembros del Comité de la Playa Dorada (Jinshitan), quien también se quejó de que «esta clase de ineficacia significa que el crudo seguirá llegando a la costa».
Como informa la agencia oficial de noticias Xinhua, se han desplegado nueve kilómetros de barreras flotantes para contener el vertido, que amenaza con arruinar la temporada de verano de Dailan. Famosa por sus playas, sus parques y jardines y su marisco, esta ciudad portuaria de la provincia de Liaoning es uno de los destinos favoritos del turismo, y está considerado el «Bangalore» chino por la proliferación de empresas informáticas y «call centers». Pero su idílica estampa puede verse manchada debido a este grave vertido que ha inundado el litoral.
La pesadilla comenzó tras producirse una explosión en un oleoducto del puerto de Xigang, que se propagó a otros conductos cercanos y provocó llamas de hasta 30 metros de alto. Debido a su virulencia, los bomberos no pudieron extinguir el incendio hasta el sábado por la mañana, aunque el régimen chino no anunció la magnitud del vertido hasta el lunes.
Según la petrolera estatal Petrochina, que gestiona la tubería siniestrada en el puerto, ya se han recogido más de 400 toneladas de crudo. Además, la compañía ha asegurado haber retomado las actividades tras reparar los daños en el oleoducto, bombeando hasta 45.000 toneladas de crudo diarias para que no se paren las cadenas de montaje, y seguir alimentando el extraordinario crecimiento económico chino. Dalian es el segundo puerto de entrada de las importaciones de petróleo del gigante oriental y alberga una de sus cuatro mayores reservas estratégicas de hidrocarburos.
«Nuestra prioridad es limpiar el vertido en cinco días para reducir la posibilidad de contaminar aguas internacionales», ha manifestado el teniente alcalde de Dalian, Dai Yulin, tras abrir una investigación para esclarecer las causas del accidente por orden del presidente chino, Hu Jintao. La Administración Oceánica Estatal calcula que será difícil acabar con la mancha incluso en el doble de tiempo. Con el crudo al cuello, China sigue luchando a contrarreloj contra la marea negra.
El vertido de petróleo en las costas del Mar Amarillo es sólo uno más de los desastres que sacuden a este gigantesco país durante esta semana. En los últimos días, el sur de China se ha visto azotado por dos de los ochos tifones que se esperan para este verano, que han provocado lluvias torrenciales e inundaciones en numerosas provincias y se han cobrado más de 300 vidas en julio. Como consecuencia de su acelerada industrialización, que se ha realizado a espaldas del medioambiente, una espesa capa de niebla gris cubre las provincias de la costa donde se han instalado las cadenas de montaje de la «fábrica global», como Guangdong, Shanghái, Zhejiang y Jiangsu.
La lluvia ácida afecta ya a un tercio de la superficie nacional, incluyendo vastas extensiones de cultivo y la mitad de sus 696 grandes ciudades, y el 70% de sus ríos y lagos están seriamente degradados. Dieciséis de las veinte ciudades más contaminadas del planeta están en China.
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