«Mi vida es la de cualquier otra persona normal». Así resumió su discurrir diario Fernando Guada, un chico de 24 años, que sufre síndrome de Down y ayer fue la voz de las personas que se encuentran afectadas por esa alteración genética. El joven, cordobés de nacimiento, se ha integrado social y laboralmente gracias a una atención esmerada desde su nacimiento. Así quedó patente en una intervención que despertó la admiración y la complicidad de cuantos asistían a la rueda de prensa.
Su recorrido vital es el que se persigue lograr con el Plan de Acción presentado ayer y su experiencia es un estímulo para quienes sufren el mencionado síndrome. Tras presentarse y compartir con el auditorio el motivo de su presencia allí, Fernando agradeció a su familia el cariño con que le han tratado y sus desvelos para conducirle hasta donde ha llegado. Relató que tras concluir la Secundaria Obligatoria (ESO) hizo un curso de preparación para trabajar en una oficina. Después de esta formación, Fernando trabajó seis meses «en el campo de la publicidad».
De nuevo, el joven se preparó para otras tareas y logró un trabajo en prácticas en una clínica durante cuatro meses. Y por fin, firmó un contrato. «Estoy muy contento», explicó ayer este chico que ha logrado cumplir parte de sus sueños y contribuye con sus testimonio a que otros también lo consigan. El joven explicó cómo hace compatible el trabajo con el descanso. Dos veces por semana acude a una asociación de ocio y tiempo libre. le gusta el baloncesto, nadar, pasear e ir de tapas con sus amigos por los lugares típicos de su ciudad. Incluso expresó el deseo de independizarse y, en un futuro, vivir con su novia.



























