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Astrofísicos creen que no hemos dado con una civilización alienígena en 50 años porque hemos buscado de forma errónea
Los astrofísicos Gregory y James Benford, especializados en tecnología de microondas de alta potencia, creen que hay una alternativa a la búsqueda actual de vida inteligente, y sus ideas han llamado la atención. En dos estudios que aparecen publicados en la revista Astrobiología, los hermanos Benford y James Domingo, un científico de la NASA, examinan la perspectiva de una civilización que envía señales al espacio para poner el punto de vista en el coste que esto implica.
«Nuestro abuelo solía decir que hablar es barato, pero el wiskey cuesta dinero», ironiza Gregory Benford, profesor en la Universidad de California- Irvine. «Sea como sea la forma de vida, la evolución tiende a la economía de recursos. La radiodifusión es cara y transmitir señales a través de años luz requiere unos recursos considerables». Asumiendo que una civilización alienígena prefiere optimizar recursos y hacer su tecnología de señalización más eficaz, Benfords cree que estas señales no serían enviadas continuamente hacia todas direcciones, sino que serían pulsos estrechamente dirigidos y en banda ancha en el rango de 1 a 10 gigahercios.
«Balizas Benford»
«Este enfoque es más como Twitter y menos como Guerra y Paz», afirma James Benford. Este concepto de pulsos cortos , conocido como «balizas Benford», se ha hecho muy popular. Incluso el conocido cosmólogo Paul Davies, en su libro recién publicado «El inquietante silencio: renovando nuestra búsqueda de vida inteligente», apoya esta teoría.
Esto significa que la SETI puede estar buscando las señales equivocadas. Los Benfords y un creciente número de científicos implicados en la caza de señales extraterrestres creen que la organización debe aumentar su habilidad para detectar estos pitidos directos en banda ancha. Además, los investigadores consideran que el mejor lugar donde mirar es nuestra propia Vía Láctea, especialmente en el centro, donde se agrupan el 90% de sus estrellas. «Allí las estrellas son mil millones de años más viejas que nuestro Sol, lo que sugiere una gran posibilidad de contacto con una civilización avanzada», asegura Gregory Benford. «El esfuerzo de saber si no estamos solos merece la pena, pero nuestro sentido común nos dice que con un enfoque de balizas es más probable que consigamos responder a esta pregunta».







