INÉS BAUCELLS
El presidente José Montilla, durante una de sus visitas a una escuela catalana
El fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut ha puesto en la cuerda floja al modelo educativo de inmersión lingüística, que blinda al catalán como única lengua en la enseñanza y exime al sistema del cumplimiento de la tercera hora de castellano. Pese a que en los apartados 1 y 2 del artículo 35, que se ocupan de los derechos lingüísticos en la escuela, la sentencia avala el modelo educativo que sitúa el catalán como lengua vehicular, reconoce también la misma consideración para el castellano, la otra lengua oficial de Cataluña.
De este modo, el Alto Tribunal estatal abre la puerta a que el derecho a ser escolarizado en castellano «sea eficaz». A la práctica eso podría suponer el pleno derecho de cualquier ciudadano de Cataluña a elegir, de manera «eficaz» —así lo defne la sentencia—, que la enseñanza de sus hijos se produzca en cualquiera de las dos lenguas oficiales, en igual consideración, ya sea el catalán o el castellano.
Los juristas, sorprendidos
Esa «radicalidad» de los magistrados al establecer la igualdad de las dos lenguas en el ámbito educativo sorprende a los juristas, quienes ven «posibles matizaciones» en el redactado. De este modo, la reinterpretación del artículo 35 puede cuestionar el modelo vigente en las escuelas de Cataluña, según expertos consultados por este diario, y reabrir el debate sobre el modelo lingüístico educativo.
Así lo cree también el diputado del Grupo Mixto y presidente de Impulso Ciudadano, José Domingo, que en declaraciones a ABC avanza que «el fallo supone una auténtica revolución», ya que, segun afirma, «constata la inconstitucionalidad de la inmersión lingüistica, que impone el catalán como única lengua vehicular en la enseñanza».
«A la práctica, eso supone que se reconoce el derecho a recibir más clases en castellano, es decir, que al margen de la de la propia asignatura de lengua española se pueden recibir otras materias en esta lengua, rompiendo con la hegemonía actual del catalán en las aulas», explica el diputado. En esta misma línea el presidente de Convivencia Cívica Catalana (CCC), Francisco Caja, vaticina una auténtica revolución en el sistema educativo, amparada por el nuevo marco normativo que establece el Constitucional.
Avala la tercera hora
A su entender, el fallo refrenda el concepto de conjunción lingüística. «Simplemente constata que el bilinguismo es constitucional y el actual modelo de inmersión en la enseñanza no, porque impone una lengua (el catalán) por encima de la otra (castellano)». Otra de las consecuencias del pronunciaminento del TC es que se reconoce el derecho a la tercera hora, una de las reivindicaciones históricas de las asociaciones de defensa del bilinguismo en la escuela. En base a este nuevo marco normativo que establece el Constitucional, Convivencia Cívica ha anunciado que denunciará a finales de julio ante la Alta Inspección Educativa el actual modelo linguístico en los colegios, ya que «según el fallo no es constitucional». Si en tres meses no hay respuesta de la Administración educativa, CCC presentará ante la Audiencia Nacional una querella por prevaricación.
«La autoridad estatal debe velar por el cumplimiento de la sentencia en materia educativa», afirma Francisco Caja. Al margen de esta vía, el presidente de Convivencia asegura que mantendrán todos los recursos individuales interpuestos por los padres ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y el Tribunal Supremo (TS). «Es posible que ahora que la sentencia nos ampara más padres se atrevan a reclamar sus derechos», afirma Caja.
De forma muy distinta lo ven los grupos nacionalistas (ERC, CiU e ICV-EUiA). La diputada, Irene Rigau, responsable de educación ha advertido en declaraciones a Ep de que ninguna interpretación podrá cambiar que el catalán sea la lengua obligatoria vehicular en la enseñanza: «El catalán está supeditado a la realidad nacional de Cataluña y ninguna ley lo modificará».
«Repasa la jurisprudencia»
Se apuntan así a la interpretación que ha hecho del fallo el conseller de Educación, Ernest Maragall. A su juicio la sentencia confirma en todos sus extremos «la plena constitucionalidad del actual sistema; no anula ni una sola coma de ningún artículo del Estatut referido a la educación y, por tanto, no será necesario modificar ni una coma ni del Estatuto ni de la Ley de Educación de Cataluña». Maragall considera que lo hace el fallo del TC es repasar la jurisprudencia existente para recordar el castellano como lengua oficial de todo el Estado y, por lo tanto, la obligación de conocerlo y el derecho a usarlo, «hechos que ya protegen las leyes actuales vigentes en Cataluña».
Sindicatos como Ustec, con mayoría en la enseñanza pública y defensores incondicionales del sistema de inmersión, reconocen, sin embargo, que la sentencia del Constitucional «abre el camino a que los alumnos pueda escolarizarse en castellano y pone sobre la mesa la polémica tercera hora de castellano». Una vez más, la política linguística vuelve a ser objeto de discusión, aunque esta vez los defensores de la causa bilingüe combaten con más artillería.



