El tripartito y CiU, a punto de hacer el ridículo con sus fallidos intentos de unidad en favor del Estatuto (la cumbre celebrada el jueves acabó en fracaso), lograron en tiempo de descuento pactar un acuerdo de mínimos en el Parlamento catalán, después de que los socios de Gobierno evidenciaran sus discrepancias sobre la hoja de ruta a seguir. Los partidos que apoyaron la manifestación del pasado sábado votaron una resolución que se limita a transcribir el preámbulo del Estatuto, según el cual «El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación».
Este precepto no tiene efectos jurídicos y así lo ha recordado el Tribunal Constitucional, pero ha salvado a un tripartito inmerso en fuertes contradicciones —la moción fue apoyada por los cuatro partidos, pero sólo firmada por PSC e ICV—, oportunamente aprovechadas por el líder de CiU, Artur Mas, quien a pesar de coincidir con ERC en que la vía autonómica está agotada, tendió la mano a José Montilla. «Haga una propuesta y la asumiremos. Usted es el presidente», dijo. Una oferta envenenada que dejaba en el terreno del tripartito el éxito de la resolución parlamentaria.
En un discurso muy reivindicativo —la palabra nacional apareció en ocho ocasiones—, Montilla propuso «rehacer el pacto estatutario y reforzar el pacto constitucional», aunque advirtió que «el Estatuto sigue plenamente operativo, con sus competencias, derechos, financiación, participación en decisiones estatales y nuestro régimen lingüístico en las escuelas. Ninguna competencia debe ser revisada y el catalán será la lengua vehicular en los colegios». Según el dirigente socialista, «para solucionar el problema de Cataluña, España debe cambiar». Por contra, Artur Mas apostó por un nuevo rumbo «sin límites», basado en el lema de la manifestación del 10-J «Somos una nación. Nosotros decidimos». Frente a la ambigüedad de CiU, el líder de ERC, Joan Puigcercós, fue taxativo al poner punto final a la aventura del tripartito, consciente de que el PSC nunca seguirá el camino por la independencia. Por parte de ICV, Jaume Bosch apostó por la reforma de la Constitución para avanzar hacia la España federal.
«República bananera»
La portavoz del PP, Dolors Montserrat, pidió a Montilla que «no reivindique la España plural mientras no reconozca una Cataluña plural». Asegura que el origen del conflicto fueron «las falsas expectativas negociadas con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el pacto del Tinell, basado en la exclusión». El líder de Ciutadans, Albert Rivera, rechazó el «modelo Kosovo» y recordó a Montilla que «en un Estado de Derecho, las sentencias se acatan. En una república bananera no, pero en este país sí».



