MADRID
Al presidente de Ruanda, Paul Kagame, no le ha hecho mucha gracia que José Luis Rodríguez Zapatero cancelara el jueves a última hora de la tarde su participación en la reunión para impulsar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), para no coincidir con él, pero tampoco ha convertido el plantón en una cuestión de honor. Ayer, la ministra de Exteriores y portavoz del Gobierno ruandés, Louise Mushikiwabo, declaró a un grupo de periodistas que el hecho de que el jefe del Ejecutivo no participara en la citada reunión es «desafortunado», pero que ello no impediría que Kagame siguiera implicado en el Grupo de Impulsores de los ODM, del que ha sido nombrado copresidente con Zapatero por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
La publicación de noticias que llamaban la atención sobre la circunstancia de que el juez de la Audiencia Nacional relacionara a Kagame con un delito de genocidio en Ruanda y la petición de varios grupos parlamentarios de que no se reuniera con él, llevaron a Zapatero a anular su participación en la reunión del Grupo, que tiene como tarea buscar financiación para programas de desarrollo e iniciativas que permitan alcanzar el fin de la pobreza y el hambre en el mundo en el año 2015.
Para evitar el encuentro con Kagame, el presidente del Gobierno trasladó la cita del Palacio de La Moncloa al Hotel Ritz y delegó su participación en el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, acostumbrado ya a lidiar con gobernantes de dudosa reputación en todo el mundo. Por la tarde, recibió a participantes en el encuentro, pero no a Kagame.
La portavoz ruandesa explicó que fue el propio Moratinos quien le informó el jueves de los cambios, citándole las demandas de los parlamentarios. Mushikiwabo afirmo que entiende que es una cuestión de «política interna española» y no desaprovechó para aludir a las dificultades del Gobierno de Zapatero: «Sabemos que no son tiempos fáciles para la economía y para el liderazgo de su país ahora mismo», dijo a los informadores.
Cumplimiento de Ruanda
En cualquier caso, además de asegurar que Kagame fue «quien paró el genocidio» y quien ha construido el país en los últimos 16 años, restó importancia a lo sucedido, subrayando que no vino para tener un encuentro bilateral con Zapatero, sino para participar en la reunión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
En esa reunión no hubo ninguna alusión a las acusaciones que se formulan contra Kagame, a quien Moratinos se dirigió diciéndole «Querido presidente», y cuyo nombramiento justifica Ban Ki-moon señalando que Ruanda es uno de los países que mejor está cumpliendo los objetivos que se les marcan, principalmente en cuanto a la reducción de la mortalidad maternal e infantil.
En el acto, también habló, entre otros, el actor Antonio Banderas, nombrado embajador de buena voluntad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).



