El secretario general de la Presidencia del Gobierno, Bernardino León, se manifestó ayer cauto y un tanto pesimista sobre un pronto desenlace del secuestro de los dos cooperantes españoles que, desde hace casi ocho meses, se encuentran en manos del grupo terrorista Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI).
León afirmó que «pensar en una solución rápida no tiene sentido. Cada situación requiere un manual de instrucciones». Tampoco quiso adelantar nada sobre las negociaciones en marcha y se limitó a decir que en estos momentos hay que actuar con «prudencia», porque cualquier información que salga a la luz «puede ir en perjuicio de los secuestrados», afirmó el secretario general de la Presidencia en la clausura de un curso de verano de la Universidad Rey Juan Carlos.



