El ministro de Exteriores iraní, Manucher Motaki, accede a la sala habilitada para el desayuno informativo con siete periodistas españoles en un hotel del centro de Madrid. Cortésmente estrecha la mano del periodista de ABC con un «good morning». Acto seguido, otra compañera periodista extiende su mano que es rechazada ipso facto por el jefe de la diplomacia iraní: «Ya conoce nuestras costumbres. Así respetamos a las mujeres», se justifica también en inglés. Muy educado.
La reciente condena a morir lapidada que pesa sobre Sakineh Mohammadi Ashtiani —mujer de 43 años, que cometió adulterio a los ojos de la Justicia de Irán— centra la primera pregunta de los periodistas. Antes, el ministro iraní bendice la mesa «en nombre de Dios, clemente y misericordioso» y lanza halagos a la selección de fútbol de España: «Su victoria fue celebrada por miles de personas en Teherán». No obstante, la lapidación le espera.
¿Puede asegurar que Ashtiani no será lapidada?. «Por parte de nuestros juzgados no he oído nada al respecto, por lo que no puedo dar una opinión sobre ello. Seguramente, la noticia se deba a la propaganda de los medios de comunicación occidentales», responde firme el ministro quien trata así de rechazar la versión de la Prensa británica que la semana pasada hizo bandera del caso Ashtiani. La condena se habría suspendido, según informó la BBC, no obstante el ministro no pudo tampoco confirmar este punto.
Pero en Irán se puede morir lapidada. Y el ministro de Exteriores iraní —que se reunió la noche del lunes con su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos— trató de justificar la decisión de lapidar a una persona y explicar los porqués de tales penas, claro ejemplo de que la Alianza de Civilizaciones tiene muchos deberes que atender: «La República Islámica de Irán se basa en las leyes coránicas en los aspectos penales. Además en el islam la familia tiene un lugar especial y no se puede amenazar a la familia. ... Es normal que reciban un castigo quienes destruyan o agredan al núcleo familiar en una sociedad islámica», explicó el jefe de la diplomacia iraní que reconoció que en Irán existe tal condena a muerte «pero con un proceso muy duro y muy largo» y donde «debemos tener un debate más amplio entre los distintos sistemas judiciales hasta llegar a la más alta instancia judicial». Así, no pudo certificar la suspensión de la lapidación de Ashtiani.
¿Quién mató a Neda?
Trece meses después de las protestas que generaron la revuelta verde iraní —tras el fraude electoral de Ahmadineyad—, Motaki volvió a reiterar la versión oficial sobre la muerte de la joven Neda, símbolo de la oposición tras su asesinato: «Esperamos que las conclusiones de la investigación arrojen luz pronto. Neda no tenía nada que ver con las protestas y tampoco se encontraba en calles donde hubiese manifestantes. Fue objetivo de un francontirador y, casualidad, había alguien cerca con una cámara profesional para poder filmar su muerte. Entonces, en el transcurso de 24 horas, las personas que estaban alrededor tuvieron entrevistas por todo el mundo». Versión dada por el ministro para explicar que su asesinato fue cometido por la oposición para avivar las protestas y las condenas de la comunidad internacional.
¿Cuántos opositores permanecen aún en las cárceles de Irán? «Muchos han sido puestos en libertad. Ahora mismo el número de detenidos no lo sé», respondió al grupo de periodistas acompañados en la sala por un guardaespaldas de los servicios de seguridad iraníes.
«El régimen sionista» —como siempre se refieren las autoridades iraníes a Israel— fue otro de los temas de conversación. ¿Teme que Israel ataque a Irán para frenar su programa nuclear? «No. No vemos en ese régimen sionista la valentía de poder agredir a Irán. Claro está que la esencia especial de ese régimen se compone de amenazas y violaciones de leyes en toda la región. Pero sus últimas agresiones en el Líbano y la franja de Gaza han demostrado que ya no son invencibles. Hemos visto otra vez su actitud asesina con la gente que iba a ayudar a Gaza en alusión a la flotilla turca. En este caso también tienen que aceptar los resultados. Apoyamos a España para que plantee el final del bloqueo sobre Gaza».
Reafirma que su país no aspira a la bomba atómica sino a «tener energía nuclear de uso civil», y para Israel prefiere una opción política: «Nadie puede borrar del mapa ningún territorio. Es una situación como la de Sudáfrica del apartheid. Después del triunfo de Mandela el Gobierno fue legal. En Palestina expulsaron a una población hace 60 años y dicen que aquello fue legal. ¿Por qué tienen que pagar los musulmanes y los palestinos los crímenes de los europeos en la II Guerra Mundial? Creemos en la solución política. En un referéndum en el territorio con los residentes de hace 60 años». ¿Un Mandela para Palestina? Sudáfrica está de moda.







