El presidente del Gobierno no sólo tendrá que dar respuesta a la crisis económica en el Debate sobre el estado de la Nación que comienza mañana, sino también al desafío soberanista en que se convirtió la manifestación del pasado sábado en Barcelona, encabezada por el presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla. Y es que el PP quiere que José Luis Rodríguez Zapatero explique «cómo es posible que el partido que gobierna España y del que él es secretario general, sea el convocante, junto a otros partidos nacionalistas», de una manifestación «contra una sentencia del Tribunal Constitucional y contra los principios y fundamentos de la Constitución», según señaló ayer la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.
Reunión con Montilla
Esta no dudó en dirigir su dedo acusador contra el inquilino de la Moncloa al que culpabilizó de ser «el responsable de lo que ocurrió el sábado» y del que espera que ofrezca alguna explicación en sede parlamentaria. Es por ello que no quiso adelantar ninguna consideración sobre la reunión que Zapatero y Montilla mantendrán la próxima semana para buscar «fórmulas» que permitan superar las trabas constitucionales que el TC ha impuesto sobre algunos capítulos del Estatuto catalán.
«Vamos primero al debate del estado de la Nación. Vamos a ver cuál es el discurso del presidente del Gobierno y del resto de representantes políticos y a partir de ahí cuál es la visión que tiene Rodríguez Zapatero acerca de lo que ocurrió el otro día en Cataluña y que nos lo cuente también a todos los españoles. Creo que ése es el primer paso que hay que dar», explicó la dirigente popular antes de asistir a la entrega del XII Premio Miguel Ángel Blanco a la Convivencia, que este año ha recaído en manos de las Damas de Blanco cubanas.
Ayer no hubo el comité de dirección del PP de todos los lunes. El líder popular prefirió encerrarse para preparar el Debate del estado de la Nación que arranca
mañana con la intervención del presidente del Gobierno y, por la tarde, del resto de los grupos en una sesión que continuará el miércoles y que no culminará hasta dentro de una semana con el debate y votación de las resoluciones.
Una vez superado el trámite parlamentario más importante del año, Rajoy deberá prepararse para otra intervención el domingo, no menos trascendental por celebrarse en la localidad barcelonesa de Sitges y ser, por tanto, su primera visita a Cataluña tras la sentencia del Tibunal Cnstitucional. Clausurará la escuela de verano de su partido en mitad de una fuerte andanada del resto de los partidos catalanes.



