
PABLO SÁNCHEZ DEL VALLE
Concierto inaugural de La Mar de Músicas por parte de AfroCubism
Lo que el hombre separó, el hombre ha vuelto a reunirlo. La violenta diáspora africana sembró la semilla del ritmo allá por donde fue cayendo, y uno de los lugares donde creció más vigorosa fue en Cuba. Del reencuentro de ambas músicas tuvimos noticia en la XVI edición de la Mar de Músicas, en el estreno mundial del proyecto Afro-Cubism. Todo un privilegio para este festival que se celebra en Cartagena, empeñado en acercar fronteras y abrir las mentes de los aficionados.
La idea se gestó hace trece años. Lo que acabo convirtiéndose en Buena Vista Social Club, el renacimiento artístico de los grandes y viejos maestros del son, comenzó con el objetivo de juntar músicos de Mali –el corazón desde el que laten los sonidos del continente negro- con los caribeños. Los engorrosos problemas burocráticos y de visados impidieron la reunión, pero el asunto continuó con una sola de la partes implicadas. Y con gran éxito, por cierto.
El pasado año por fin pudo realizarse el sueño, que se ha materializado en un disco, “Afro-Cubism”, y la puesta en escena, que por fin tuvo lugar el viernes en la ciudad murciana.

P. S. V.
Eliades Ochoa, superviviente de aquel proyecto, fue el encargado, por cuestiones de idioma, de realizar las labores de anfitrión. A su lado, tres estrellas malienses: Toumani Diabaté, Bassekou Kouyaté y Kasse Mady Diabaté. Detrás de ellos, un feliz combinado de músicos e instrumentos de ambos países: trompetas, maracas, balafons, congas, contrabajo, guitarra eléctrica...
Glorioso será cuando lleven meses...
La música iba deslizando su balanza hacia una orilla u otra, dependiendo, sobre todo, de quién cantara, si Eliades o Kasse Mady. Pero lo interesante era comprobar cómo todo fluía de forma natural, imponiendo el ritmo, no exento de sensualidad, una unidad asombrosa. Y eso que es la primera vez que suben al escenario. Cuando lleven meses de gira, puede resultar glorioso. Como anunció el artista guajiro, “Mali y Cuba, tremenda combinación”.
Un momento estelar se produjo cuando los tres instrumentos de cuerda y sus virtuosos propietarios se quedaron solos en el escenario. La guitarra, la kora y el n’goni comenzaron un prodigioso diálogo bajo la línea melódica de “Guantanamera”.
Lástima que una buena parte del abarrotado y alborotado auditorio, que sí celebraba los momentos bailongos del recital, estuviera más pendiente de la salida del siguiente invitado, Muchachito Bombo Infierno y su propuesta verbenera. Mucho ruido de fondo para apreciar un momento cargado de magia.
La Mar de Músicas continua sus actividades, que incluyen, además de música, cine, exposiciones y conferencias, hasta el 24 de julio. En esta ocasión, el país invitado es Colombia, que desplazará hasta aquí a artistas como Toto la Momposina, Los Gaiteros de San Jacinto, Choc Quib Town o Aterciopelados.


