Con motivo de la celebración de la semana nacional de Arte contemporáneo de Asturias, AlNorte continúa alargando su lista de jóvenes talentos. Afincada en la madrileña calle de Santa Cruz de Marcenado número 2, se encuentra la Sala de Exposiciones del Principado de Asturias que como cada año apuesta por el arte fresco y de calidad.
La iniciativa –que celebra ya su novena edición– pretende ser un encuentro generacional que dinamice y acerque las diversas formas de expresión artística de nuestro tiempo a los ciudadanos.
AlNorte
se consolida así como una plataforma excepcional a la que, en esta ocasión, se han sumado doce artistas que se benefician de la beca que promueve el periódico El Comercio. En esta edición, se presentan cuatro proyectos individuales de Paola Ruiz, Daniel Cerrejón, Chus Cortina, y uno colectivo comisariado por Eneka Fernández. Concebido como un espacio multidisciplinar, la exposición reúne distintas propuestas de las artes plásticas: pinturas, dibujos, performances, vídeos y esculturas se dan cita en la sede madrileña hasta finales de julio.
Siguiendo la ruta de la exposición, en primer lugar, nos encontramos con la obra de la alicantina Paola Ruiz. Refugio es una performance múltiple. Un proyecto cuyo objetivo final es, en palabras de la propia artista, «llevar el campo a la ciudad» y recrear el entorno de cultivo y recogida de la escanda. En el centro de la sala, se encuentra la recreación de un campo de cereales de veinte metros cuadrados –escultura que ha sido recientemente rehabilitada con estructuras tejidas con esparto– de un realismo sorprendente. En torno a la pieza principal, se construye un ambiente que invita a la reflexión mediante dibujos y bocetos que complementan esta particular visión de la autora. «Conectar con nuestro ser íntimo –apunta la artista de Refugio–, con la naturaleza del ser humano y el crecer como personas no-salvajes en esta sociedad dispar» sería el fin último de su creación.
En una sala contigua se encuentra la obra de Daniel Cerrejón. Su proyecto, Casa, nos adentra en un hogar poco acogedor, «subordinado a la presencia humana en contraposición a la idea de lugar inmanente». Una gran introspección acerca de la diferencia entre el exterior y el interior, lo ambiguo, la pérdida del hogar o el vacío que manifiestan la disolución de la idea primitiva de casa como metáfora de la ausencia. O como prefiere definirlo el artista «este proyecto nos acerca a una manera de mirar, al concepto sobre el que reflexiona José M. Bonet como la mirada metafísica, la mirada que hace extraño un lugar». Una obra que también recurre a la descripción estética que de lo siniestro hace Sigmund Freud «donde lo familiar se hace extraño». Cerrejón nos convierte así en auténticos voyeur, que examinan el entorno distorsionado a través de la lente ojo de pez de una mirilla.
Historia de una escalera
«Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella». Esta frase –perteneciente al Génesis 28.012–, Chus Cortina la hace propia, para luego darle un giro radical que le permite tratar el descenso y el fracaso en nuestra sociedad. Los caminos del éxito y los del fracaso encuentran su punto de inflexión en las escaleras. Un work in progress que se traduce en una serie de vídeos en los que se muestra al propio artista rodando escaleras abajo por magníficos escenarios como las escalinatas exteriores del Museo del Prado, de la catedral de la Almudena o la Universidad Laboral de Gijón entre otros. Una pieza que homenaje a grandes maestros como Borromini, Cortázar, o Hitchcock.
Finalmente, nos topamos con el proyecto colectivo de Eneka Fernández: Girl-made. Patrones intimistas. En él se presentan los trabajos de ocho mujeres –Danae Díaz, Carla Tamullas, Rosa Navarro, Patricia Luna, Marta Fuertes, María Soler, Katherine Fiedler y Anna Arcas– que tratan en todos los casos los asuntos personales. El papel como único soporte, el dibujo, el trazo fino y la ausencia total o parcial del color son las notas características de este proyecto. Papeles que se convierten en falsas fotos en formato polaroid, atrevidos dibujos estampados en servilletas revisten dos de las paredes de la exposición. Un original tratamiento de la temática de la mujer que huye –como insiste en señalar su comisaria Eneka Fernández– de la reivindicación y de la exclusión social.




