MADRID
Quienes participaron en la operación de compra de la colección Várez Fisa la defienden y recuerdan «una gestión muy tranquila y exitosa». «Los expedientes de adquisición acreditaban la propiedad de manera legítima y buena parte de la colección había participado en exposiciones», afirma una fuente del Ministerio de Cultura que pide mantener el anonimato. «Sobre la valoración de la colección sí se produjeron pequeños desacuerdos en algunas piezas concretas, ya que se argumentaba que si salían a subasta alcanzarían un precio más elevado, pero ¿quién lo sabe si no se subasta? El caso es que se valoró mucho que la colección permaneciese unida y que el precio fuera por el conjunto», añade la misma fuente.
Hubo al menos tres visitas a la casa del coleccionista para valorar las piezas. «Fue una negociación larga, minuciosa, y en la valoración participó el personal del Museo Arqueológico Nacional, de los departamentos Ibérico y de Clásico. A todas luces fue una valoración sensata, unos 2.000 millones de pesetas, 12 millones de euros al cambio». ¿Caro? «No, sencillamente era un buen momento porque había bastante presupuesto para adquisiciones, y en este caso no intervino el dinero del 1 por ciento cultural, aunque es posible que el pago fuera en varios plazos»
No se recuerda problema alguno con los expedientes y, según asegura la fuente, «hablamos de un coleccionista que no sólo tiene gran prestigio, sino que además abre sus puertas para el estudio de las piezas y las presta siempre que se le solicitan. De hecho, si en Italia se ha podido cerrar esta investigación es porque se publicó un catálogo de la colección a su llegada al Arqueológico».
Varios arqueólogos españoles consultados ayer por ABC valoraron con preocupación la noticia, puesto que primero obliga a devolver las piezas y además pone en cuestión todos los filtros.



